
La fe hacia otra religión fue la causa por la que un gobernador de Coahuila y Nuevo León, fuera sentenciado a muerte al igual que su familia los cuales perecieron ante la crueldad de la Santa inquisición.
Este es el caso de Don Luis de Carvajal de la Cueva, quien fuera fundador del reino de Almadén el 6 de mayo de 1588, hoy conocida como Monclova así como también se le atribuye la fundación de la ciudad de Monterrey, convirtiéndose en gobernador de ambos estados.
El poder que obtuvo Don Luis de Carvajal llego a superar a la del mismo virrey, siendo el principal motivo que desencadeno la intriga para que fuera desterrado del vasto territorio conquistado.
El error que le costó la vida a más de un centenar de personas, todas ellas integrantes de la familia Carvajal y de la Cueva, fue únicamente el haber profesado con anterioridad la religión judía.
El nuevo Virrey de la Nueva España Don Álvaro Manrique de Zúñiga Marqués de Villa Manrique, comenzó a fraguar una conspiración contra Carvajal. Con el apoyo de un religioso que acompañaron a este último en varios viajes en 1588, Carvajal fue denunciado ante la inquisición como hereje, por el Virrey.
La excusa presentada, según datos históricos de la fecha, señalan «Que rezando el oficio que por devoción tenía en España, un día, presente su hermana, al fin del salmo: GLORIA PATRI ET FILIO ET ESPÍRITU SANTO, le dijo la sobrina: «No digas eso, Que el hijo de Dios no ha venido»
Al no ser denunciada ante el santo Oficio, Luis de Carvajal y de la Cueva fue señalado también como hereje por lo que fue condenado al destierro, siendo capturado en Monclova en el año de 1596 para después ser trasladado a la ciudad de México en donde murió a causa de las torturas sufridas. Convirtiéndose en el Gobernador más poderos que murió en manos de la inquisición. Peor suerte fue la que sufrieron sus familiares.
Mientras permaneció tras las rejas, plasmó el tormento que vivió por parte de la Iglesia Católica y el Santo Oficio, las cuales quedaron bajo resguardo.
Santos García, inquisidor de la Nueva España relato en su informe: Se dictó sentencia de destierro por seis años que no alcanzó a cumplir, debido a que murió en las mazmorras. La santa inquisición les formó dos autos de fe. Si la sentencia era condenatoria el desdichado afrontaría la muerte cruel, casi siempre en la plaza principal de una ciudad, primero se les aplicaba garrote vil sin morir para enseguida ser quemados vivos para que el fuego purificara su alma y en ocasiones estrangulado “misericordiosamente” si al final se arrepentía de sus acciones.
El primer acto de fe fue el 24 de febrero de 1590, cuatro miembros de su familia fueron condenados por ser “judíos secretos”.
Este día varios miembros de la familia fueron ejecutados. Su crimen era llevar a cabo la ley de Moisés, la del viejo testamento y no el cristianismo, lo que se consideraba algo totalmente fuera de la ley.
La ejecución más notable fue el ocho de diciembre de 1596 pues ese día después de torturarlos, dándoles garrotazos, fueron quemadas vivas su madre doña Francisca Núñez de Carvajal y su hermana Mariana y tres miembros más de su familia, más cuatro reos de un total de 49 procesados.