
Por Rocío de Jesús
“Yo ya estaba sentenciada desde antes de que esto me pasara, él delante de mis hijos ya me había amenazado de muerte, iba dejar a mis hijos solos, aun así, no me esperaba que me hiciera esto”.
Victoria Molina regresó a su casa y pudo ver el rostro de sus cuatro hijos después de casi 10 días de hospitalización.
Acompañada de su madre y de su hermana, Victoria aceptó charlar con los medios de comunicación unos minutos, ya que sigue sumamente dolorida y con las señas aun visibles de la violencia que vivió en manos de su ex pareja Mario Alberto, alias “el Japo”.
Con una playera gris y pantalón negro, sentada en un sillón, se acomodó con dificultad, ya que tiene ambas manos inmovilizadas por fractura, las uñas a punto de caerse, moradas y sus dedos aún se ven inflamados.
Al interior de la vivienda se escucha el ruido de niños jugando.
Victoria llegó al hospital el domingo 25 de julio, casi al terminar el día, pues terminó a las diez de la noche su jornada de trabajo haciendo tortillas de harina durante 12 horas, pues los domingos son un día de muy buena venta.
Al salir, primero fue a su casa por ropa para posteriormente dirigirse a casa de su mamá, (se estaba quedando con ella precisamente por lo mucho que la hostigaba Mario).
“Pero él ya estaba esperándome arriba del techo, en una antena del cable, quiso hablar conmigo pero ya no teníamos nada que hablar, se quería reconciliar pero yo ya no”.
Victoria compartió que el Japo ya tiene varias demandas, ya que a su anterior pareja de nombre Aracely Mata, también la golpeó y al ex de ella Eliseo Orozco, “le macheteó las manos”.
“Tuvieron problemas porque Mario le quitó a la mala a la mujer, pero a él lo macheteó, al muchacho no le funciona la mano derecha, a su tía le robó una batería de carro y a su hermano le robó una ropa también y cuando me toque declarar yo diré todo”.
Victoria se dijo satisfecha al saber que finalmente el Japo está en la cárcel, ya que no volverá a molestarla y ella segura que por nada le dará el perdón, pues ya había hecho una amenaza, que finalmente cumplió.
“Y no quiero reparación, solo quiero que ya no salga, es su destino, es lo que él se buscó, yo no le daré por nada el perdón. A la niña no me la pueden pelear porque no la tengo registrada y ni permitiría que me la peleara”.
“ME SIENTO NADA”
Al ser el único sostén de sus cuatro hijos, Victoria señala con visible impotencia que se siente nada, en casa de su hermana, sin poder trabajar.
Y es que las heridas las tiene en la cabeza, pero las manos las tiene fracturadas y de inicio habrá que esperar 3 semanas para que la valoren y ver su evolución, así como deberán realizarle estudios periódicamente, para monitorear su cerebro, ya que fue en la cabeza donde recibió la mayoría de los golpes y el dolor de cabeza es permanente.