
El director interino del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), José Antonio Romero Tellaeche, acusó que al interior de la institución se trata de imponer una ideología neoliberal, y que hay una campaña de desprestigio de parte de medios y de profesores que tratan de imponer sus intereses privados.
Este jueves arrancaron las “Jornadas de Diálogos con la Comunidad”, que fueron convocadas por Romero Tellaeche, tras la polémica generada después de que giró instrucciones para la suspensión de las Comisiones Académicas Dictaminadoras (CADIs) y para la destitución de Catherine Andrews, como Secretaria Académica por defender su realización.
Los estudiantes le reprocharon que haya denostado la invitación que le enviaron de celebrar las jornadas en un aula de Zoom que ellos contrataron para dar cabida a más personas, esto no ocurrió pese a que en la otra sala se reunieron más de 300 personas.
El funcionario comenzó su participación con la afirmación de que existe una campaña de desprestigio que ha provocado un ambiente de incertidumbre, entre la comunidad académica y estudiantil, y polarización al interior del CIDE, por parte de medios de comunicación.
Aseveró que la remoción de Catherine Andrews como Secretaría Académica, estuvo fundamentada dentro del Estatuto General del CIDE, pues él tenía la potestad para hacerlo.
En el desarrollo de esta sesión que duró más de dos horas y media, refirió que los alumnos han sido influenciados por una campaña de desprestigio, también por parte de profesores que defienden la ideología neoliberal dentro del instituto, conforme a sus intereses privados, con formación en el extranjero y que ganan millones de pesos por posicionar temas.
“Otro elemento muy importante para entender al CIDE es que además de su visión neoliberal, se convirtió en una especie, no de una especie, sino de alto grado de consultoría. Les voy a enseñar cómo se componían los ingresos de los profesores que ahora están protestando y se sienten atacados por la nueva Administración”, dijo.
Romero Tellaeche mostró láminas con montos de los proyectos con financiamiento externo que, señaló, llegó en 2017, pero remarcó, con el actual Gobierno esto ha decaído por “la austeridad republicana”.
“Los profesores adscritos al CIDE, tenían su salario, sus compensaciones académicas, se les paga por clase (…) ganaban hasta dos millones extras. Sienten amenazados sus privilegios y recurren a los estudiantes espantándolos, pensando que se les van a quitar sus ingresos, que se va a cerrar el CIDE o cualquier otra cosa que hayan escuchado.
“Ustedes han sido formados en una sola visión de cómo funciona la economía y la función política y creo que traer otros profesores que piensen diferente, no va a limitar nada el pensamiento. La realidad es que estas publicaciones están llenas de vicios, en realidad las leen máximo dos o tres personas.
“El planteamiento del Gobierno federal es no sólo no debilitar al CIDE, sino el fortalecerlo para que sea un instrumento de vanguardia para crear nuevos paradigmas que puedan servir no sólo para el caso del desarrollo de México, sino para otros de América Latina”, agregó.
Indicó que en su plan de trabajo se ha mostrado en contra de cobrar colegiaturas en todas las licenciaturas, y darles becas a estudiantes de bajos recursos.
Al ser cuestionado por sus ideologías y por defender las líneas del Gobierno, manifestó que está a favor de éstas, y señaló que incluso ha sido perseguido por ir en contra del neoliberalismo.
“Aquí hay una pregunta, que lo que yo planteo es ideológico, y que es meter ideología al CIDE, pero el CIDE está lleno ya de ideología. Los alumnos ciertamente son como esponjas que absorben lo que los profesores les dicen, entonces es difícil plantear una forma alternativa porque generan de inmediato rechazo, oposición”, apuntó.
“Necesitamos incorporar a gente inteligente de clases bajas, ver que en el CIDE veamos profesores y alumnos que representen cómo es el pueblo de México, que somos un pueblo de mestizos, que somos un pueblo que refleje nuestra raza y nuestras clases sociales, no que una élite sea la que constituya el profesorado y el estudiantado.
“Yo no respondo a líneas que me den en mi Gobierno, yo comparto las líneas de las que parte la actual Administración. No soy oportunista, ni sicario. Si ven mi currículum de 30 años ha sido lo que he estudiado y para lo que he estudiado y para eso me invitaron para esta posición”, agregó.