Por Yuriria Sierra
¡Shévatelo, ché!
Primero lo rechazó. ¿Cómo un presidente del pueblo viajaría en un avión tan ostentoso? Después lo guardó para ponerlo en venta. Le hicieron un “catálogo” en donde exhibieron su interior. Lo mandaron a la… bodega de almacenaje en California. Luego lo regresaron al país y lo pusieron en renta hasta para realizar bodas o XV años. Ahora, la nueva: lo ofrecen en abonos chiquitos y hasta a cambio de trigo. Lo malbaratan, pues.
La venta del avión presidencial, desde un inicio se veía como una mala idea, de una transacción inviable. Una ocurrencia, fue un activo de campaña de Andrés Manuel López Obrador durante 2018. Con ella alimentó la idea de que era distinto a los otros, un personaje preocupado por la justicia social: el mandatario con 200 pesos en la cartera que jamás viajaría en vuelos privados. El discurso le funciona, evitar el uso del TP01 Boeing 787, le ha asegurado decenas de postales en las que presume su abordaje a vuelos comerciales, junto a la gente.
Sin embargo, todo alrededor del avión presidencial le ha salido mal. De un ridículo tras otro, porque de origen, su línea es un tanto absurda: vivir en un Palacio, en su lógica, es un mayor acto de humildad en comparación al uso de una aeronave con oficina, sala de juntas, recámara con cama king-size. Por eso el nulo interés de compradores, a pesar de que en algún momento dijeron lo contrario. Por eso también llegó la tramposa rifa. El sorteo donde el primer premio era el avión, pero no se entregaba el avión. Un acto simbólico, dijeron. A 500 pesos el “cachito”, vendieron 4 millones 685 mil 800 boletos, el 78%, con un ingreso de 2 mil 342 millones de pesos, datos de la Lotería Nacional. Peeero, la Auditoría Superior de la Federación tiene otros datos. Según el Informe de la Cuenta Pública 2020, se vendieron menos “cachitos”: 3 millones 647 mil 353 billetes, o sea, el 61% del total. De estos se obtuvieron ingresos por 1 mil 823 millones de pesos, y se entregaron 62 premios de 20 millones cada uno. Esto, por decir una de las varias discrepancias de cifras que vuelan alrededor del avión y su rifa.
Cabe recordar aquí que una de las comunidades “beneficiadas” con la “rifa” fue víctima de extorsión, lo narramos en Imagen Noticias: 28 familias en Ocosingo, Chiapas, fueron desplazadas tras ser amenazadas por el crimen organizado, la banda de Los Petules les exigió los 20 millones de pesos que les habían entregado. El pueblo quería mejorar las condiciones de las escuelas y calles de la localidad; los otros comprar armas. Ahí está el destino de uno de los premios entregados.
Esto lo escribimos en este espacio en enero de 2020, cuando se anunció el sorteo: “Para llegar a la escuela, al trabajo, al paseo de los domingos. Para ir al Oxxo, al súper o al mercado sobre ruedas. Rentarlo para fiestas o como calabaza de quinceañera. Para tenerlo como casa en la playa. O qué tal en el bosque. Para apantallar a los vecinos o rentarlo. Para tenerlo en Uber o para uso diario y ganarle al tráfico. Para venderlo por piezas en la Buenos Aires…”, parece que adivinamos su futuro. Aunque no se irá a Buenos Aires, sí hay un plan para enviarlo a Buenos Aires. López Obrador le ofrece al gobierno de Argentina el avión, de los 110 millones de dólares que vale (y que nadie ha querido pagar), les pide 30 y el resto en abonos, como puedan… hasta pago en especie. ¡Llévelo, llévelo, ché! … y si de plano no sale, de regreso a la Fuerza Aérea Mexicana, como parte del inventario de otra promesa de campaña que tampoco logró emprender el vuelo.