Vendedores de pollos de Chilpancingo cumplieron dos días sin abrir sus establecimientos, debido a que prefieren no arriesgarse antes de ser asesinados a balazos, así como sucedió con dos distribuidores, un repartidor y 4 trabajadores.
«No estoy loco para abrir, pero además los proveedores de pollo no nos dicen cuando nos van a surtir», dijo un comerciante que tiene su pollería en un andador comercial ubicado en el centro de Chilpancingo.
Desde el domingo. más de 50 pollerías de los cinco mercados de Chilpancingo mantienen cerrados sus locales por la violencia.
Un empleado de un puesto ubicado en el centro de Chilpancingo afirmó que él vendía 25 pollos enteros diariamente y obtenía una ganancia de 600 pesos.
Detalló que el último día que pudo vender pollo fue el pasado sábado 11 de junio, sin embargo, ya notaba la escasez de este producto en Chilpancingo tras la ola de crímenes.
«El sábado todavía vendimos un pollo entero a 220 pesos cuando días antes de los asesinatos lo dábamos a 185 pesos», reveló.
Desde este domingo, los 34 puestos de pollo de la nave 3 del mercado central Baltazar R. Leyva Mancilla lucen vacíos.
Aunque este lunes, los vendedores colgaron de sus barras los mandiles que utilizan cuando están en la venta. O sea en vez colgar pollos colocaron sus mandiles en señal de protesta.
«Ya es casi la una de la tarde y los pasillos lucen vacíos porque la gente tiene miedo de venir a comprar ante el temor de que haya nuevas balaceras», señaló una comerciante.
Este lunes se cumplen siete días de que el distribuidor Tomás Ramírez fue asesinado a balazos por un grupo armado cuando ofrecía el producto a los dueños de las pollerías en el pasillo de la nave 3.
El asesinato de Tomás desencadenó en otros siete crímenes.
El jueves 9, fue asesinado a tiros otro proveedor a la salida del estacionamiento del mercado.
Mientras que el sábado 11, en la colonia Vicente Guerrero, en la comunidad de Petaquillas, un grupo armado irrumpió en una granja en donde mataron al distribuidor, a su hija de 14 años, y a cuatro de sus trabajadores.
Una comerciante comentó que la venta de pollo en el mercado atraía a mucha gente que aprovechaba su visita para comprar otros productos.
«Eso nos beneficiaba mucho pero ahora con el cierre de las pollerías y ahora con el miedo de que haya más muertos menos viene la gente», externó.
La Alcaldesa de Chilpancingo, Norma Otilia Hernández Martínez, visitó el establecimiento, sin embargo, no recorrió las pollerías vacías y prometió seguridad a los comerciantes, quienes a pesar de las palabras de la funcionaria, mantuvieron el cierre en sus locales.