Alexis Massieu
Tras dos días sin elevadores en el Hospital General de Zona número 7 del IMSS, las cosas están volviendo a la normalidad, dejando tras de sí una sobrecarga de trabajo para su personal, como fue el caso de los operadores de las ambulancias y los enfermeros que las acompañan, quienes tuvieron que redoblar esfuerzos para no afectar más a los derechohabientes que perdieron sus citas en clínicas como las de Monterrey.
Fue pasadas las ocho de la noche del viernes, contaron familiares de los pacientes, que volvieron a funcionar los ascensores, lo cual fue muy notorio porque antes de eso no dejaban pasar a nadie por el lado de urgencias, y repentinamente empezaron a trasladar a los enfermos que estaban pendientes, uno tras otro; luego de casi 48 horas de no estar operando.
Lo que se vivió en el nosocomio señalaron fue grave, ya que se dio el caso de enfermos a los que bajaron para operarlos y al no poderlos subir a piso, ni dejarlos en el quirófano, se los llevaron a otra de las clínicas para dejarlos internados ahí, y en el traslado, recién operados los lastimaron.
Respecto de la situación en específico que se está viviendo dentro del hospital, no hubo informacional oficial, ya que su Director Víctor Manuel Hernández Barbachano, se niega a dar información a los medios de comunicación, y los sábados cierra sus oficinas, siendo incierto el número de afectados.
Tanto a los derechohabientes como a los propios trabajadores de la salud les preocupa que los elevadores vuelvan a descomponerse, dado que son muy viejos, y lo que se vivió fue un caos, con el área de urgencias llenas sin poder enviar enfermos a piso, los pacientes internados varados sin poder darlos de alta o trasladarlos, y con un gran número de cirugías por reagendar y citas perdidas en otras clínicas a falta de traslados.