Por Wendy Riojas
Cada 9 de septiembre, familiares del Comandante de la Cruz Roja Mexicana, Juan José Villa Mendoza, lo celebran como si hubiese vuelto a nacer. Él fue uno de los sobrevivientes de la trágica explosión en el ejido Celemania que cobró la vida de 28 personas y más de 250 resultaron lesionadas.
A 15 años de la tragedia, el Comandante de la Cruz Roja Mexicana, Juan José Villa Mendoza, admite que los primeros años fueron sumamente difíciles, sin embargo, poco a poco los ha ido asimilando con apoyo de su familia y sus seres queridos.
Y relata: “Han pasado 15 años y todavía estamos aquí, gracias a Dios. Han sido años de asimilar que ocurrió este accidente, pero, seguimos creciendo, conviviendo con nuestros seres queridos y con nuestra familia”.
Menciona que los primeros 3 años de la tragedia fue difícil asimilar que seguía existiendo y relata: “Te puedo decir que 2 o 3 años después de la tragedia no sabía si estaba en este campo terrenal o no, algo psicológico”.
Sin embargo, relata que poco a poco fue asimilando que se trataba de una segunda oportunidad de vida, incluso, que su familia tomó el día 9 de septiembre como segunda fecha de nacimiento después del 21 de agosto.
“Yo cumplo años el 21 de agosto y mi familia me festeja, pero llega el día 9 de septiembre y mi esposa me festeja otra vez, incluso la gente me dice ¿Por qué te festejan el día 9? pero mi familia tomó esta fecha como mi segundo nacimiento”.
Recuerda que aquel domingo 9 de septiembre del 2007 alrededor de las 20 horas elementos de la Cruz Roja Mexicana atendieron el reporte de un accidente vehicular en carretera 30 con ejido Celemania, en Nadadores.
Y explica: “Ese día los muchachos acudieron al accidente, y cuando iban, se empezó a escuchar que estaba ‘riesgoso’, que las personas estaban prensadas y me pidieron que fuera en el camión de rescate”.
En ese momento, menciona, no sabíamos qué vehículos eran, únicamente que se trataba de un choque entre 2 vehículos y que había prensados, por lo que salí en la unidad de rescate con el elemento Carlos Mireles.
Recuerda que a la altura del ejido 8 de Enero en Frontera reportaron que un camión, que participó en el accidente automovilístico se incendiaba, sin embargo, desconocían que cargaba nitrato de amonio.
“A la altura de Nadadores nos dijeron que traía material peligroso, y yo opté por hablar a la base y le dije a la operadora: ‘hablen a la ambulancia, que salga del lugar, pero no respondieron, ya estaban atendiendo a los lesionados”.
Recuerda que eran 3 tripulantes de la camioneta, 2 que salieron proyectados y el prensado (el operador) que lamentablemente ya había fallecido, sin embargo, solo uno de los 3 sobrevivió al accidente.
Y relata: “Había uno muy grave en el piso, falleció en ese momento y el otro sobrevivió, me acuerdo que se apellida de León y que resguardamos su brazo en un bote con hielo, ya que, había doctores que habían ido a los parajes”.
La indicación de los médicos fue que lo trasladaran rápido al Hospital y la ambulancia de la Cruz Roja se retiró del lugar, sin embargo, el comandante Juan José Villa Mendoza optó por quedarse en el lugar del accidente.
SUFRE GRAVES LESIONES
“Yo me quedé en el lugar (con la unidad de rescate) tratando de retirar a la gente y recuerdo que el incendio comenzó en la cabina del camión y que los trabajadores que arreglaban la carretera lo controlaban con agua”.
Incluso, recuerda que en la unidad de rescate traían equipo contra incendios por este motivo decidió avanzar hacia la unidad-para sofocar el fuego del camión-cuando sobrevino la explosión que dejó 28 muertos y más de 250 personas lesionadas.
Y menciona: “Al momento de la explosión iba caminando del lugar donde estaban las personas lesionadas al camión de rescate y…no alcancé a llegar, yo digo que la fuerza salió hacia arriba e hizo una parábola y yo me quedé dentro”.
Y aunque la gente le pregunta que fue lo que escuchó al momento de la explosión relata: “No escuché nada, solo sé que fue una explosión, perdí el conocimiento, pienso que estaba muy cerca”.
Y recuerda: “Cuando desperté estaba a la orilla de la carretera, boca abajo, con los brazos cruzados, y empecé a pedir auxilio, pero, nadie me ayudaba, yo digo que estaban lesionados…y me veo caminando por la carretera, solo”.
Relata que lo ayudó una persona (policía) que estaba con su esposa e hija, quien decía: “¡Es el Comandante de la Cruz Roja!, pero, nadie lo escuchaba, hasta que caminó y caminó hasta llegar a una unidad de Bomberos”.
“Después me acuerdo que voy en una máquina de Bomberos y que me van sacando y después que voy en una ambulancia, pero no recuerdo como me pasaron y me dejaron en el Hospital de la Cruz Roja”.
A raíz del accidente sufrió hernias discales en las cervicales, quemaduras en espalda y piernas, esquirlas, rompimiento de los pechos raquéales, plexos rotos, descompensación, rompimiento de oídos.
El Comandante duró hospitalizado alrededor de 2 meses, incluso, fue llevado al Hospital Muguerza en Monterrey, Nuevo León gracias a un seguro de gastos médicos mayores que le otorgó el empresario Alonso Ancira Elizondo.
Y finalmente declara: “Fui muy afortunado, relativamente era una distancia muy pequeña, yo calculo que 15 metros, pero, por obra de Dios me brindó la fuerza, sí hubo estragos en mi cuerpo, pero no fue nada comparado a lo que les ocurrió a los que estaban más lejos”.