Por Wendy Riojas
Luego de la pandemia, decenas de familias retomaron la tradición de montar altares sobre lápidas y capillas en el Panteón Guadalupe, con el objetivo de recibir a sus fieles difuntos durante el ‘Día de los Muertos’.
Ayer decenas de familias colocaban veladoras sobre las lápidas y capillas de sus seres queridos, así como fotografías, alimento, bebidas, frutas, pan de muerto, papel picado y decoración de catrinas y catrinas.
En el pasillo principal del Panteón ‘Guadalupe’ se encontraba Ilka de la Rosa Guerrero, una joven que decide personificar a la Muerte para recordar a su madre Rosa Uvaldina Guerrero y a su hermana de 5 años.
Ella relata: “Mi mamá venía cada 1 y 2 de noviembre para visitar la tumba de su hija quien murió a los 5 años de cáncer, y aquí estaba desde que abrían hasta que cerraban y ahora yo, decidí hacerlo a mi manera”.
Ella relata que hace 5 años su madre murió a raíz de cáncer de estómago y ahora ella decide retomar la tradición de visitar la tumba de su hermana y su madre, quienes se encuentran en el pasillo principal del panteón.
Y menciona: “A ella le preocupaba quien se quedaría todo el día con su hija y ella y yo le prometí que yo lo haría, pero a mi manera, y me quedó todo el día representando a la mujer que se la llevó, yo hago mi propio vestuario”.
También se encuentra Ivonne Chan Martínez, quien recuerda a sus padres Antonio Chan y Gloria Martínez de Chan con un bonito altar de muertos que decora con galletas, una taza de café, refrescos, frituras, así como arreglos florales.
Incluso decora la tumba con una alfombra verde y le coloca figuras de catrines y catrinas, papel picado, calaveras y arreglos florales para recordarlos en esta fecha tan especial del tradicional Día de los Muertos.
Así como la familia González Flores, quienes le montan un bonito altar de muertos al patriarca de la familia Benigno González Ferrara, quien era gran devoto de la Virgen de Guadalupe y amaba los dulces.
Sus hijas le colocaron su comida favorita, dulces, la imagen de la Virgen de Guadalupe, su café, su cigarro, un caballito de tequila y su música preferida de los Cadetes de Linares y los Invasores de Nuevo León.
“Nos quedamos todo el día, es el tercer Día de los Muertos que estamos desde la mañana hasta la noche, aquí comemos, convivimos y vienen las sobrinas, nietas, toda la familia, solo no se queda mi padre”.