Yuriria Sierra
Aspiracionistas y votantes
¿O él mismo ha creído su propio cuento de que sólo el que considera “pueblo bueno”, el desprotegido, es quien le ha brindado apoyo a lo largo de su carrera política?
En las últimas semanas, Andrés Manuel López Obrador se escucha molesto. Ha insistido en su narrativa descalificadora. Fifís y aspirantes a fifís son de los adjetivos que ha utilizado para hablar hasta de los integrantes de la Iglesia católica que apoyaron la movilización del pasado domingo. No le gustó nada la marcha, tanto así que ya van tres días, seguro hoy serán cuatro, en que habla de ella para desacreditar la participación ciudadana que, dice, entra en esa categoría de la que tanto habla. Y tanta molestia que ha decidido hacer la propia, una movilización del Ángel de la Independencia al Zócalo que él mismo encabezará, para medir el agua, para mostrar músculo previo a su nuevo informe. Y junto a él marchará el pueblo, el que siempre ha estado con él.
El Presidente de México ha olvidado que ese pueblo que lo ha respaldado al menos en 2018 estuvo conformado también por fifís y aspirantes a fifís, como él los llama. No es una idea a bote pronto, lo dicen los datos. Lo refirió así Viridiana Ríos en El País: “De acuerdo con las encuestas de salida del Proyecto de Elecciones Nacionales Comparadas, el 45% de las clases medias y altas apoyó a López Obrador (…) Su victoria de 2018 coincide con un acercamiento de Morena al votante de ese nivel educativo. Así, mientras que en 2012 López Obrador perdió con el 31% del voto de las personas con escolaridad de licenciatura o más, en 2018 ganó cuando obtuvo el voto del 51% de este estrato educativo. Las clases medias y altas no sólo influyen en otros electores, sino que tienen capacidad de participar mucho…”.
¿Por qué entonces López Obrador ha emprendido una batalla contra un sector que alguna vez lo hizo Presidente?
“Por ejemplo, en la Ciudad de México, en 2021, las clases medias descontentas aumentaron vigorosamente su participación, logrando que el total de votos emitidos aumentara en un 32%…”, escribe Ríos. Y recordemos cuál fue el resultado de esa elección intermedia a nivel federal, pero también a nivel local. El retroceso de Morena y la pérdida de varias alcaldías.
¿Estará consciente de esto el Presidente? ¿O él mismo ha creído su propio cuento de que sólo el que considera “pueblo bueno”, el desprotegido, es quien le ha brindado apoyo a lo largo de su carrera política?
Convocando a su propia marcha deja en claro que no hay acuse de recibo sobre la movilización del domingo pasado, que no escuchó el clamor de esa otra parte del pueblo que gobierna, a la que parece haberles declarado la guerra, verlos comos sus enemigos eternos, olvidando su capacidad electoral, misma que ya demostró, no sólo en las varias elecciones que no lo favorecieron, sino en la que sí logró la Presidencia.
Tal vez el enojo está en que es evidente que buena parte de la clase media, esa tan aspiracional como la llama, y que hace cuatro años lo apoyó… hoy se muestra arrepentida de haberlo hecho.