CIUDAD DE MÉXICO.- El Príncipe Enrique y su esposa Meghan Markle fueron invitados a la coronación del Rey Carlos III, informó ayer The Sunday Times, pero la pareja, que reside en Estados Unidos desde 2020, no ha comunicado si asistirá.
«(Enrique) recibió recientemente un correo electrónico de la oficina de su Majestad sobre la coronación (de Carlos III, que tendrá lugar el 6 de mayo)», compartió un portavoz de los Duques de Sussex.
«Por el momento, no se comunicará por nuestra parte la decisión inmediata sobre la presencia del Duque y la Duquesa», precisó.
Sin embargo, los Sussex se encuentran en un gran dilema, pues «quieren que los miembros de la realeza asuman la responsabilidad por lo que han pasado» en medio de su disputa por su desalojo de Frogmore Cottage, pero «no se atreverán a mantenerse alejados» de la coronación del Rey porque «les hará parecer irrelevantes», de acuerdo con Richard Fitzwilliams, experto real, consultado por Daily Mail.
«Siempre ha estado claro que el Rey Carlos III invitaría a Enrique y Meghan a la coronación. Como símbolo de unidad nacional, cree que esto es importante.
«Sin embargo, su respuesta es incierta y le plantea un agudo dilema. Por un lado, quieren discusiones con los miembros de la realeza de alto rango y rendir cuentas por lo que creen que pasaron cuando eran miembros de la realeza de alto rango en activo. Creen que, junto con la prensa, la familia real intentó llevarles al exilio. Quieren una disculpa. No la obtendrán».
El experto considera que si no acuden, perderán relevancia y popularidad, sobre todo en Estados Unidos, que en las últimas encuestas han mostrado una caída en el apoyo de los estadounidenses.
El Palacio de Buckingham se ha abstenido de hacer comentarios sobre la invitación de Enrique y Meghan, en medio de las polémicas declaraciones en contra de la familia real en el documental Enrique y Meghan, disponible en Netflix, y recientemente con «Spare», libro de memorias del Príncipe en el que narra una adolescencia marcada por la droga y el alcohol y detalla el deterioro de las relaciones con su padre, Carlos III, y su hermano Guillermo.
Durante una conversación con un especialista sobre traumas difundida en internet el sábado, Enrique explicó que, al haber crecido en una «familia rota», ahora intenta criar a sus hijos Archie y Lilibet de forma que no les transmita sus «traumas».