Yuriria Sierra
17 años
Ha sido el privilegio más grande de mi vida el poder entrar a sus hogares, tarde a tarde, y compartir uno de los momentos más íntimos de la dinámica familiar.
”El mismo ser humano no se baña dos veces en el mismo río…”, decía Heráclito, el filósofo, en referencia al cambio como única constante de la vida. Fui muy afortunada por encabezar durante 17 años un espacio noticioso: en Cadenatres, Excélsior TV e Imagen Televisión. Espacios que fueron de la audiencia, como este espacio es de usted, querido lector. Espacios que son nuestros. Y aunque el mundo y el país no han parado de cambiar, el río se parece demasiado a sí mismo, cargando en su afluente los mismos elementos: violencia, corrupción, conflicto, impunidad. Afortunadamente también mucha creatividad y mucha pasión.
Desde siempre, lo que siempre me ha movido es México y la idea de que podemos entre todas y entre todos hacer de éste el país con el que todos soñamos. En lo personal, ha sido el privilegio más grande de mi vida el poder entrar a sus hogares, tarde a tarde, y compartir uno de los momentos más íntimos de la dinámica familiar, como lo es la hora de la comida.
Todo esto lo agradezco desde el fondo de mi alma. Mismo lugar desde el que agradezco a Olegario Vázquez Aldir, presidente ejecutivo de Grupo Empresarial Ángeles; a Ernesto Rivera, presidente ejecutivo de este mismo grupo, e Ignacio Anaya, director de Noticias y Contenidos. Les agradezco la confianza y el cariño que han depositado en mí a lo largo de estos años. La decisión de separarme del espacio informativo, que no de la empresa, la tomamos en conjunto.
Para mí ha llegado el momento de cambiar, de soñar de nuevo, de buscar —junto con ustedes, que me han acompañado durante más de 4 mil emisiones al mediodía— y encontrar esos lugares y esos lenguajes en donde todos y todas nos reencontramos, nos reconocemos y nos abrazamos. Porque todos somos mucho, mucho más grandes que la polarización, el odio y la violencia que parece que nos han raptado nuestra cotidiana. Hay que buscar la manera de otra vez poner a México en la misma sintonía.
Tratemos de bajarle, todos y todas, a la violencia, empecemos por la violencia verbal, porque todos necesitamos encontrar esos cruces donde nos reconocemos y donde sabemos que nos convertimos en un solo pueblo, uno inquebrantable, como si no tuviéramos la misma sangre corriendo por nuestras venas. Es momento de trabajar juntos para superar el escenario de un país confrontado. A este México le urge dejar atrás la polarización y el encono, regresar a ser esa nación en el que la narrativa la da nuestra disposición a darnos la mano.
Pura gratitud es lo que siento. Y pronto, muy pronto, nos veremos de nuevo en televisión, para informarnos, para entender los temas que hay allá afuera, los de ahorita, los de antes y los que vienen, para así divertirnos como sólo nosotros, mexicanas y mexicanos, sabemos hacerlo. Mientras tanto, nos seguiremos leyendo en estas páginas y siempre nos escucharemos en radio, en internet y en todos los lugares donde nos podamos encontrar.