APUNTE USTED:
José Orozco Tenorio
La Prensa
A lo largo de 32 años la Casa del Peregrino ha tenido-naturalmente- sus épocas buenas y otras malas. En ocasiones las donaciones disminuyen y los mismos integrantes del Patronato tienen que hacer uso de sus propios recursos pecuniarios para solventar parte de los gastos.
Fue en 1991 cuando en un predio donado por la Señora Rosaura Santos Garza, un grupo de habitantes de Monclova, encabezados en ese tiempo por algunos sacerdotes, iniciaron con una muy encomiable labor altruista.
En 1999 se constituyó legalmente EL PATRONATO CASA DEL PEREGRINO, como Asociación Civil, cuyo objetivo principal es ofrecer gratuitamente hospedaje, alimentación y apoyo moral y espiritual para aquellos familiares de pacientes que se encontraban hospitalizados. Sin embargo, en la práctica, dicho apoyo se ha ampliado para aquellas personas en situación de calle, incluyendo a los inmigrantes, que acuden diariamente por alimentos.
Los fondos económicos para el mantenimiento de la Casa, incluyendo el inmueble, provienen de las donaciones de algunas congregaciones religiosas, de la población civil, de grupos empresariales y de fondos gubernamentales.
Mantener una organización así, sujeta a la buena voluntad de la gente no es nada fácil. Cada día es un reto para salir adelante y poder darle de comer a los asistentes. Gracias al espíritu de bondad de algunos sectores de la población se ha podido sobrevivir, aunque sea con penurias.
Cada semana se requieren donaciones como despensas, carne, pollo, queso, huevos, salchichonería, tortillas, agua, detergentes, en fin, de todos los insumos necesarios para alimentar y para sostener higiénicamente el inmueble, que se ubica en la calle de Guatemala esquina con Jalapa (Col. Telefonistas).
Actualmente se recibe a un promedio de 30-35 personas diarias, de lunes a domingo, a quienes se les proporcionan desayunos, comidas y cenas, así como hospedaje, en donde se dispone de regaderas y una capilla para rezos y oraciones. Sus aportaciones constituyen donativos voluntarios y de acuerdo a sus posibilidades económicas de cada uno. Sin duda, es algo simbólico.
La mayoría de los asistentes provienen de los pueblos aledaños de Monclova, incluyendo ejidos de la región. Son personas que, además de su preocupación por la salud de sus enfermos, tienen que resolver su problema de hospedaje y alimentación; y de aquí viene la enorme importancia que representa el apoyo de la Casa del Peregrino.
Ha habido administraciones gubernamentales que han hecho importantes contribuciones; algunas apoyando con personal de vigilancia o de intendencia, otras con donaciones mensuales en efectivo, otras con materiales o con mano de obra para reparaciones o mantenimiento del inmueble, en fin, unas más y otras menos, pero han formado parte del sostenimiento.
Y lo mismo con la participación de los empresarios o con gente de la sociedad de Monclova y Frontera. No han faltado los supermercados, talleres, carnicerías, tiendas y todo tipo de negocios que de una u otra manera contribuyen al trabajo cotidiano.
La Casa del Peregrino organiza esporádicamente bailes, bingos, rifas, venta de comida y eventos similares, a fin de allegarse fondos que complementan su economía.
Gracias a aportaciones de la sociedad monclovense han hecho posible cumplir el objetivo, pero esta es una labor diaria, el hospedaje y alimentación no pueden esperar, no se trata de vez en cuando; por eso, el Patronato apela al sentido moral y compromiso social de todos aquellos sectores del sector productivo y social para seguir haciendo factible la operación en pro de la gente necesitada.
Un atractivo más, además de la satisfacción de ser parte de este trabajo, lo es la deducibilidad de impuestos por todas las aportaciones que se realizan por parte de los contribuyentes, bien sean personas físicas o morales.
La Casa del Peregrino es motivo de orgullo para Monclova y vaya la invitación para que todos seamos parte de esta labor altruista que día con día se lleva a cabo. Y Para aquellos que de una u otra forma han contribuido a la sobrevivencia de la Casa del Peregrino, reciban la satisfacción moral de haber sido parte esta experiencia social.