Testigo salió directo al hospital tras presenciar una salvaje paliza a uno de sus compañeros. El coraje y la impotencia casi le provocan infarto. Ya no regresó más
Karla Cortez / La Prensa
SABINAS, COAHUILA.- Golpes como correctivos son los que reciben los jóvenes que se encuentran recluidos en el Centro de Rehabilitación Emanuel, en donde además de vivir violencia física son obligados a vivir en condiciones insalubres. Así lo señalan ex internos quienes aseguran que estar ahí es vivir bajo amenazas y viviendo un infierno, sin el verdadero propósito que es superar la adicción.
Uno de los ex internos, narró para La Prensa de Coahuila, que una persona de nombre Marcos es quien «tablea» a los internos que por alguna situación se “portan mal”.
«Me tocó ver como los golpean hasta dejarlos sin poderse mover, luego les dicen a sus familiares que no los van a poder ver, esto porque tienen huellas de violencia en el cuerpo y es hasta que ya no las tienen visibles cuando dejan a la familia que los visite», explicó.
Precisamente debido a un episodio como ese, el ex interno, quien solicitó no revelar su identidad, ingresó a la sala de urgencias de un hospital privado, a punto de sufrir un infarto debido a que presenció el momento en el que el supuesto encargado del lugar agredió salvajemente a uno de sus compañeros internos.
“Quedé en shock, me paralicé de la impotencia de no poder hacer nada, los doctores dijeron que llegué a punto del infarto, fue la impresión tan fuerte y no poder ayudar, no poder hacer nada contra esos abusivos” dijo en tono de reproche.
Indicó que en ese lugar, ubicado en la calle Mimbre, viven 45 jóvenes, los cuales duermen en colchones en muy malas condiciones pese a que el centro apenas tiene 6 meses de ser creado, así mismo sus familias pagan al ingresar 3 mil 200 pesos y mil 200 pesos por semana, pero lo preocupante del caso es que solamente 3 personas se encargan de atender el lugar.
Hizo un llamado a los padres de estos jóvenes a que acudan y hablen con ellos porque están amenazados y no pueden decir el infierno que viven.
«Lo que más preocupa es que el Pastor, creador de este centro le urge la construcción de más áreas porque tiene una lista de espera de 60 jóvenes adictos, esta no es la manera de salvar a los jóvenes a través de golpes y vivir en esas condiciones, además de que ni siquiera el psicólogo acude, que es el único especialista que ahí teníamos», reveló.
Agregó que a su ingreso todo iba muy bien porque su familia al ver que era un centro cristiano la rehabilitación sería mucho mejor, pero cuál fue su sorpresa al vivir ese infierno, «Dios no permite esas cosas, el pastor lo sabe y no hace nada, el está enfocado a pedir material a empresarios y gente creyente».
Cabe mencionar que a través de las diferentes plataformas el Pastor Efraín como es conocido, se ha enfocado a pedir ayuda para seguir construyendo este centro sin embargo el proceso y la atención para los adictos es nula al no contar con personal capacitado.
Además, fue señalado toda vez que al parecer el centro ya perdió el sentido ahora todo parece indicar que es recaudatorio.
“Solo cuando van a ir las autoridades limpian bien para que el lugar se vea bonito y esconden las tablas con las que nos golpean”.