Expresan que lo único que provocan las acciones del Instituto Nacional de Migración es alargar su llegada a Estados Unidos e incomodar a los locales
Oscar Ballesteros
La Prensa
El deseo de los migrantes que atraviesan por ciudad Frontera sobre los vagones del ferrocarril es que no frenen su recorrido, puesto que esto sólo les suma en su recorrido el incomodar a la población local, como a sus familiares quienes los apoyan desde su país de origen.
Luis Carlos y Emmanuel viajan desde Colombia y Venezuela respectivamente, puesto que en sus países la remuneración de las labores no alcanza para la subsistencia de una familia, esto medido desde un lapso mensual, debido a esto se han visto obligados a buscar el sueño en Estados Unidos, dejando a sus padres en el caso de Carlos y a 3 hijos por parte de Emmanuel.
Las condiciones en las que viajan son bien conocidas por las dificultades extremas que tienen que soportar al interior e incluso exterior de los vagones, sin embargo, algo de lo que más les apesara es que los hagan descender de los mismos, pausando su viaje y teniendo que recurrir a la solidaridad de los locales, lo que ellos toman como una incomodidad.
“Al bajarnos nos dejan a la intemperie, nuevamente nos toca pedir, llamar para que nos manden algo de dinero, si nos dejan pasar no los afectamos acá en nada y seguimos nuestro camino normal, nosotros incomodamos, hay personas que nos miran mal, que no quieren que estemos acá, si a nosotros nos dejaran pasar nosotros no incomodaríamos a x o y personas” compartió Luis Carlos.
En su mayoría -dijeron- la gente los trata de manera amable, pero la sensación de no pertenecer al sitio e incomodar a la ciudadanía es latente, por lo que preferirían tener el paso libre, aunque expongan que es por su protección, puesto que ya han recorrido cientos de kilómetros en el tren y no les ha pasado nada, además de asegurar no querer dañar nada del país como para ser detenidos.
“Nos hacen descender, según porque nos podemos robar algo o por peligro hacia nosotros mismos, venimos viajando desde hace mucha distancia atrás y hasta acá no nos hemos robado nada, acá es como que les incomoda vernos arriba de los trenes y nos hacen descender” concluyó el mismo Luis Carlos.