A su partida, Max dejó a sus familiares una profunda herida. Lo despiden con música, flores y globos blancos elevados al cielo

Alexis Massieu

La Prensa

Con música, flores, y globos blancos que simbolizaron su partida rumbo al cielo, el día de ayer, familiares, amigos y vecinos de Maximiliano Meléndez, le dieron el último adiós, a un pequeño al que nunca olvidarán, por su valor y fortaleza que esperan sirva de inspiración, y de ejemplo de vida para los demás.

Fue tras celebrar una misa en la Parroquia del Verbo Encarnado, en punto de las 09:00 horas, que los restos del pequeño de 5 años fueron conducidos a su última morada en el camposanto localizado en la colonia Occidental.

Debido a las difíciles circunstancias que le tocaron vivir, y a su prematura partida de este mundo, Max dejó en sus seres queridos una profunda herida que fue motivo de un sinfín de lagrimas y lamentos, sentimientos que se mitigaban en parte, con la música, los abrazos, y la certeza de que su niño ya se encuentra en un lugar mejor.

Lleno del valor que caracterizó a Maximiliano, su padre Jeshua, fue el primero en depositar una flor sobre el pequeño ataúd, cual gesto con el que parecía decirle al pequeño que ya podía partir, sin importar que les dejara con ello el alma destrozada.

Cuando ya estaba cubierto de tierra y de las flores que a manera de ofrenda llevaron amigos y familiares, los asistentes soltaron simultáneamente un grupo de globos altos para simbolizar el vuelo de Max rumbo del cielo, dando gracias a nombre de sus padres, a todos aquellos que los acompañaron y estuvieron al pendiente de Maximiliano durante su lucha contra el cáncer.

Publicado por Rocío Ledezma