Los cuatro minutos del fenómeno astronómico quedaron indelebles, tatuados en la memoria de quienes lo disfrutaron en un entorno multicultural.
Alberto Rojas Carrizales
LA PRENSA
CUATRO CIÉNEGAS, COAHUILA-. El día se vistió de noche cuando la luna bloqueó el disco solar, las tinieblas del eclipse provocaron gritos de emoción con eufórica ovación a la naturaleza, los cuatro minutos del fenómeno astronómico quedaron indelebles, tatuados en la memoria de quienes lo disfrutaron en un entorno multicultural.
La naturaleza concedió a las ciudades coahuilenses Torreón, Monclova y Cuatro Ciénegas una butaca –VIP- para presenciar los momentos en que la luna se colocó entre el sol y el planeta obstruyendo la luz y propiciando oscuridad a pleno mediodía en un evento magistralmente hermoso con emociones desconocidas, difíciles de describir.
Los espectadores alzaban sus brazos al cielo como intentando alcanzar el sol y la luna para recargar energía, también apuntaron sus celulares para la mejor postal, más tarde cuando la naturaleza astronómica devolvió la luz, parecían haber despertado de un sueño.
Con la oscuridad, las luminarias de calles y paseos públicos automáticamente se encendieron, por eso, muchos optaron por zonas vírgenes de la mano del hombre como las dunas de yeso y minas de mármol donde no hay electricidad.
A las 12:23 horas fue la cita del encuentro entre el sol y la luna para esta ciudad, entonces la oscuridad tendió su manto durante cuatro minutos, el tiempo se detuvo, se escucharon gritos y exclamaciones de emoción, pero también algunos pobladores se resguardaron en casa, hubo rezos y alabanzas a Dios, otros optaron por la televisión y redes sociales donde la NASA transmitió.
La luna se interpuso entre el planeta y el sol formando una alineación perfecta bloqueando la luz, por lo que oscureció a pleno mediodía; por su posición privilegiada el Pueblo Mágico se convirtió en cosmopolita por la visita de espectadores, científicos y aficionados de la astronomía de diversas ciudades mexicanas y múltiples países, un cónclave cultural con el mismo fin.
Potentes telescopios, videocámaras y cámaras fotográficas instalaron los foráneos acomodándose en carpas improvisadas en los principales sitios turísticos como Las Playitas, Plaza Principal, Dunas de Yeso, Poza Azul y Minas de Mármol, entre ellos sudamericanos, europeos, estadounidenses y de Medio Oriente en medio de la hospitalidad de los cieneguenses y pueblos circunvecinos.
A las 11:04 empezó el eclipse en esta ciudad prócer, había temor a media mañana de que las nubes ocultaran momentáneamente a los astros, pero el punto más intenso de oscuridad total sucedió a las 12:23 horas; la luna tapó al sol, entonces el día se vistió de noche por algunos minutos en un ambiente de verbena popular, jolgorio, gritos de fiesta y exclamaciones alegres.
Después de 240 segundos de oscuridad el sol envió sus primeras señales de estar recuperando su poderío al separarse de la luna, empezó otra vez la luz y nuevamente potentes descargas de emoción entre espectadores locales, además de visitantes nacionales y extranjeros que viajaron a Cuatro Ciénegas exclusivamente para ser testigos del evento astronómico.
Imágenes en video y fotografía de Cuatro Ciénegas y Monclova dieron la vuelta al mundo, compitieron con Torreón y Mazatlán como los mejores sitios del planeta para disfrutar y observar el fenómeno que no se volverá a repetir, sino hasta el año 2058, pero en otras latitudes, el recuerdo del eclipse solar jamás será olvidado por quienes fueron testigos.
La luna se colocó entre el sol y la tierra oscureciendo una parte del planeta, siendo Coahuila con Cuatro Ciénegas, Monclova y Torreón de los sitios con un 100 por ciento, lo que atrajo a miles de visitantes que desde el mes anterior saturaron con sus reservaciones y posterior arribo los alojamientos, provenientes de lejanas tierras, de múltiples culturas.
En Cuatro Ciénegas el eclipse solar inició a las 11:04 horas entonces se empezó a notar el descenso de temperatura al ser bloqueados los rayos del astro rey por la luna, pero cuando terminó el fenómeno el mercurio subió hasta los 31 grados, entonces turistas y visitantes empezaron a reorganizarse recogiendo sus enseres de trabajo y entretenimiento.
Cuentan que algunos adultos mayores apresuraron el paso para retornar a sus casas antes de las 12:00 horas, otros que no estaban plenamente informados del evento astronómico se refugiaron en el primer sitio que encontraron cuando la oscuridad llegó, en ellos había una sensación de miedo y nerviosismo en contraste con la alegría de las mayorías.
En transmisiones por video a través de redes sociales se observó a menores con la mirada dirigida al cielo sin protectores, previamente se advirtió del alto riesgo de pérdida total o parcial irreversible al ver directamente el eclipse sin la protección adecuada permanentemente anunciada por autoridades que se mantendrían alertas ante algún posible caso de afectación.
La capacidad de respuesta de alojamiento a visitantes atraídos por el eclipse solar se colapsó por la gran cantidad de turistas y observadores, el comercio se preparó para hacer serigrafía en playeras, llaveros, termos, bolígrafos con leyendas alusivas al eclipse, la fiebre del fenómeno terminó y ahora el sector turístico y comercial hace el recuento de los beneficios obtenidos.