La CDHEC realiza un censo escolar para identificar cuántos niños tienen alguna discapacidad y de qué tipo
Oscar Ballesteros
La Prensa
Visibilizar a las personas con discapacidad y hacerlos partícipes de todas las actividades de la vida, es un objetivo que se busca lograr y que las autoridades de los tres niveles de gobierno tomen en cuenta en sus planes de gobierno, fue uno de las conclusiones que se emitieron en el Conversatorio: “Educación inclusiva”, que realizó la Comisión de los Derechos Humanos del Estado de Coahuila (CDHEC).
La doctora Rosa Idalia Aldana Salguero, experta independiente del Comité de los Derechos Humanos de las Personas con Discapacidad de la Organización de Naciones Unidas, expuso que para abordar correctamente la inclusión educativa, los países que firmaron el Tratado de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, deben empezar por entender en su real dimensión todos los compromisos que implica el tema.
El presidente de la Cdhec, José Ángel Rodríguez Canales, destacó que hay un gran trabajo de la sociedad civil en este tema y desde la Comisión se les da el apoyo para sumar esfuerzos de las instituciones para poder crear una auténtica cultura de derechos humanos y construir una sociedad más humana, más fraterna, de mayor respeto a todo lo que tiene que ver con el tema de discapacidad.
“Hemos platicado con nuestros compañeros de la función pública sobre la suma de estos esfuerzos, trabajamos en la elaboración de una recomendación para poder llevar a cabo un censo y localizar en las escuelas cuántos de nuestros niños tienen alguna discapacidad y qué tipo de discapacidades”, señaló.
La especialista independiente, de origen guatemalteco, expuso que “la Convención fue aprobada y ratificada desde el 2006, si analizan los otros tratados firmados por los países miembros de las Naciones Unidas, el de la Convención de Personas con Discapacidad es uno de los más votados… pero fue, yo creo, más por emoción que por conciencia”.
De tal manera que a tantos años, del 2006 a la fecha, hay muchas deudas todavía con la población con discapacidad en cuanto al libre y pleno goce de los derechos humanos”, dijo.
“Los Estados están obligados porque firmaron, pero no midieron la responsabilidad ni el compromiso que se tenía al firmar… esto parece ya como el acta de matrimonio: firman y no saben realmente a lo que se están metiendo, y después ya se dan cuenta. Es lo mismo con la Convención”, apuntó.