Con la llegada de AHMSA hace 82 años, el entonces poblado se convirtió en una comunidad cosmopolita y multicultural; la vida cambió a todos, y llegaron foráneos con la oferta de ganar 2 pesos el jornal
Alberto Rojas Carrizales
LA PRENSA
Monclovense de pura cepa, don Juan Blackaller tenía tres años de edad cuando a inicio de la década de los cuarenta, su familia notó que algo inusual sucedía en el diminuto poblado de 7 mil habitantes, y es que se divulgó que una acerera se instalaría, que habría mucho empleo, luego ocho o nueve años después ya tenía una población flotante de 50 mil habitantes.
De la noche a la mañana, dice don Juan, de 85 años de edad, “Monclova se convirtió en una comunidad cosmopolita, multicultural con gente proveniente del interior del país, del extranjero, la vida cambió a todos, era la gestación de AHMSA, a la gente foránea atrajo el salario de 2 pesos que ofrecía Harold Pape porque el jornal en todos lados era de 70 centavos”.
Cuando se le pregunta al historiador qué piensa respecto a un Monclova sin Altos Hornos de México, entonces hace una pausa como tratando de hacer tiempo, exorcizar los recuerdos para no quebrarse emocionalmente en plena Plaza Principal donde fue abordado a mediodía.
El emisario del pasado, entonces toma aire, y suelta; “cuando inició la siderúrgica en 1942 inmediatamente aparecieron cantinas por todos lados, había 13 en el primer cuadro, la gente de Castaños llegaba a Altos Hornos de México a pie, lo mismo que desde Estancias, obviamente no había transporte en ese entonces”.
SE FUNDA LA GUADALUPE PARA LOS “RICOS”
La llegada a Monclova de AHMSA, añade don Juan, “también creó castas porque había discriminación; por eso fue fundada la colonia Guadalupe ahí fueron ubicados los ricos, los extranjeros, los jefes de la empresa, los empleados de confianza, mientras que al sur de la ciudad la colonia Obrera para los trabajadores, lo mismo sucedió en atención médica con clínicas aparte”.
Entre los pobladores, nadie sabía qué era una siderúrgica, pero las piezas de Alto Horno en condición de chatarra provenientes de San Luis Missouri, Estados Unidos, llegaban a la estación ferroviaria en Monclova, luego como Dios les dio a entender a los trabajadores, se hizo el ensamble al sur de la calle Juárez con una muchedumbre de mano de obra.
De 1940 a 1942 el alcalde de Monclova era Jacinto González, y de 1942 a 1945 Juan Ortiz Rico, Monclova era una aldea que económicamente dependía de la agricultura, ganadería, el comercio, 110 años antes había sido la capital de Coahuila y Texas, además México acababa de constituirse en 1821.
“En los años cuarenta la gente metía la cerveza con una tina a las profundidades de las norias para refrescarlas un poco, no había refrigeradores, tampoco calles pavimentadas, recuerdo cuando se pavimentó la primera fue la Venustiano Carranza, yo estaba en sexto año de primaria”, añade con nostalgia el vecino de la calle Guerrero en pleno centro de Monclova.
CIUDAD DE PUERTAS ABIERTAS
“La llegada de la acerera fue una transición porque éramos una comunidad 100 por ciento pacífica, dormíamos con una silla atravesada en la puerta como señal de respeto, pero llegó gente de todas partes, empezaron los problemas”, agregó.
Don Juan Blackaller, recuerda pasajes históricos en Monclova; “en 1951 llegó la Caravana del Hambre a Monclova, era una multitud de mineros de Nueva Rosita en dirección a la Ciudad de México, todo era tenso, los oradores echando madres al gobierno, eso dejó escuela y también consecuencias”.
“Había soldados, guaruras, judiciales, todo era bastante tenso por el movimiento de los trabajadores mineros de Nueva Rosita, yo estaba en sexto año de primaria y todos los niños fuimos a ver, la gente compraba el hielo en la Canadá Dry al sur de la ciudad”, externó don Juan Blackaller.
Don Juan, descendiente de los ingleses que llegaron a Monclova iniciando la década del siglo antepasado, tiene interminable crónica para detallar episodios, capítulos, anécdotas, la vida social, económica, de inicios de los años cuarenta cuando en plena Segunda Guerra Mundial llegó Harold Pape con sus fierros para instalar lo que sería la siderúrgica más importante de América Latina.