Reforma
De concretarse su nombramiento como secretario de Organización de Morena, Andrés Manuel López Beltrán controlará las estructuras del partido y su estrategia electoral y política.
Líderes morenistas confirmaron que el segundo hijo del Presidente iría a la Secretaría de Organización, pues ésta le permitiría consolidar al movimiento, como busca su padre, sin reflectores mediáticos.
Por esa posición pasa el padrón de militantes, la creación de comités, la comunicación con las dirigencias estatales y hasta la definición de candidaturas.
La de Organización es una de las 12 posiciones que integran el Comité Ejecutivo Nacional de Morena.
«(Quien la encabece) deberá encabezar las tareas de organización y movilización nacional, así como coordinar y supervisar los trabajos de las secretarías de Organización de los Comités Ejecutivos Estatales.
«Auxiliará al Comité Ejecutivo Nacional en la instrumentación de la estrategia electoral y de movilización del partido en todos sus niveles», establece en sus estatutos.
López Beltrán tiene 38 años y es considerado un operador interno, tanto en Morena como en el Gobierno federal.
Aunque no figura públicamente, es conocida la influencia que ha tenido al interior del partido fundado por su padre. En las elecciones de 2018, incluso en 2021, se afirmaba que él definía en qué se invertiría, así como cuál sería la estrategia electoral.
También ha influido en la designación de funcionarios en puestos clave de la administración federal, que van desde la Ayudantía Presidencial, hasta quienes han tenido a su cargo el manejo millonario del Presupuesto y la operación de las estructuras de los Siervos de la Nación.
Entre los servidores públicos considerados cercanos a López Beltrán están el subsecretario de Egresos, Juan Pablo de Botton Falcón, y Carlos Torres, secretario técnico de la Presidencia y coordinador general de Programas para el Bienestar.
Los retos
Uno de los anhelos del Presidente desde que creó Morena fue la conformación de comités en cada una de las 70 mil secciones electorales. Sin embargo, ningún dirigente logró hacerlo.
Desde la llegada de Mario Delgado a la dirigencia se inventó la figura de «coordinador de los comités de la cuarta transformación» para nombrar de manera anticipada a los candidatos a gubernaturas y a la Presidencia, y afirmaban que era para crear dicha estructura, pero en los hechos no sucedió, sólo era para hacer proselitismo.
Ahora le tocaría a López Beltrán construir esas estructuras, establecidas en los estatutos del partido.
También deberá pulir el padrón de militantes, pues en su último Congreso, afiliaron de manera masiva a 2.5 millones de personas, con los «acarreados» que llevaron los líderes que buscaban ser consejeros.
Esa posición la tenía Alejandro Peña, pues ahí lo colocó su antecesor, Gabriel García –de quien fue suplente en el Senado–, encargado de los programas sociales durante los primeros años del Gobierno.
Sin embargo, obedecía más a Mario Delgado, quien le dio una suplencia como diputado federal, y se afirma que asumirá la titularidad si Francisco Javier Cabiedes, operador financiero del actual dirigente, se va con él a la SEP.