Mientras que la mayoría de las lápidas del Panteón Guadalupe lucían llenas de flores, otras lucían descuidadas y abandonadas
Fabiola Sánchez
LA PRENSA
Más de 100 tumbas en el Panteón Guadalupe se encuentran en el olvido, muchas de ellas pertenecientes a personas foráneas que fallecieron hace décadas y la migración de sus familiares a otros lugares ha llevado a que estos sepulcros permanezcan descuidados, sin que nadie se ocupe de su mantenimiento ni de recordar a quienes ahí descansan.
Este 2 de noviembre, Día de Muertos, no todas las tumbas lucieron coloridas y adornadas con ofrendas, algunas de ellas mostraban signos evidentes de deterioro, cubiertas de polvo y marcadas por el abandono.
Mientras algunas familias embellecían y cuidaban los sepulcros de sus seres queridos, estas tumbas desatendidas resaltaban por su triste apariencia.
En un recorrido realizado por LA PRENSA DE COAHUILA por el camposanto se puedo constatar el estado en que se encuentran cientos de sepulcros olvidados, que han sufrido el desgaste del tiempo.
La falta de visitas y de mantenimiento es evidente en estas tumbas que, en su mayoría, pertenecen a personas cuyos familiares ya no viven en la región, o han perdido el contacto con sus raíces.
El Panteón Guadalupe, que en esta fecha especial se viste de flores y recuerdos, muestra también el paso del tiempo en aquellas tumbas que han quedado al margen, simbolizando no solo el olvido, sino también el cambio de las dinámicas familiares y sociales que afectan la preservación de la memoria de quienes allí descansan.