Miles de saltillenses se reunieron en el Santuario para celebrar con misas, procesiones y danzas en honor a la Virgen de Guadalupe, mostrando la devoción y unidad de la comunidad
Alonso Crisante
LA PRENSA
SALTILLO, COAHUILA.- Saltillo vivió una jornada de fervor y devoción este 12 de diciembre, con miles de fieles congregados en el Santuario de Guadalupe para celebrar el Día de la Virgen. Desde la noche del 11 de diciembre, los saltillenses comenzaron a llegar al templo para participar en la tradicional serenata de Las Mañanitas, que dio inicio a las festividades a las 11:00 p.m., marcando el comienzo de una jornada llena de fe y esperanza.
La celebración continuó desde las primeras horas del 12 de diciembre, cuando las misas comenzaron a celebrarse a las 5:00 a.m., y se realizaron cada hora hasta las 8:00 p.m. Cada misa atrajo a cientos de devotos que, con velas y flores en mano, acudieron para agradecer a la Virgen de Guadalupe por los favores recibidos o para pedir su intercesión por la salud y bienestar de sus seres queridos.
Entre los testimonios de fe, destacaron las palabras de Claudia, quien mencionó: “Pedí a la Virgen de Guadalupe por mi hijo y estoy segura de que me escuchó. Vengo a agradecerle por su ayuda”. Por otro lado, Mayra expresó con alegría: “Estamos aquí para darle gracias a la Virgen en su día y celebrarla con todo el corazón”.
La figura de la Virgen Morena inspiró a miles de personas, que llegaron desde diversos puntos de Coahuila. Entre ellos, se encontraba Don Manuel Martínez, un hombre de 52 años que caminó más de 15 kilómetros desde Ramos Arizpe para rendir homenaje a la Virgen de Guadalupe. “Hace unos meses me operaron del corazón y pensé que no iba a sobrevivir. Le pedí a la Virgen que me diera una oportunidad más, y aquí estoy, cumpliendo mi manda”, relató emocionado.
La celebración no se limitó a las misas y rezos. Los Matlachines, con sus trajes coloridos y danzas al ritmo de tambores, ofrecieron su tributo a la Virgen, llenando de color y tradición el Santuario. Al mismo tiempo, algunos fieles se unieron a la procesión vestidos como la Virgen de Guadalupe o como San Juan Diego, un recordatorio de la importancia de la tradición y la identidad mexicana.
Por otra parte, los alrededores del santuario se llenaron de vida gracias a los vendedores de flores, artículos religiosos y antojitos mexicanos, lo que creó un ambiente festivo y comunitario. Entre los más generosos, la familia Torres destacó al instalar un pequeño puesto frente al templo, donde ofrecieron atole y café caliente a los asistentes. Fátima Torres, integrante de la familia, comentó: “Lo hacemos para darle gracias a la Virgen de Guadalupe y pedirle salud para todos, especialmente para el próximo año”.
El obispo emérito Raúl Vera, quien presidió una misa en el templo, destacó en su homilía el papel de la Virgen como madre espiritual, fuente de consuelo y esperanza. “Hoy recordamos el cariño de la Virgen, quien nos enseña a ser solidarios y a reconocer nuestra humanidad”, expresó Vera, quien conmovió a los fieles con sus palabras.
En un acto de comunión global, el obispo de la Diócesis de Saltillo, Hilario González, participó en la misa transmitida por el Papa Francisco en el Vaticano, enviando un mensaje de esperanza y fortaleza a los fieles coahuilenses. “La Virgen de Guadalupe es un símbolo de consuelo y fortaleza, y a través de ella encontramos a Jesús. Hoy renovamos nuestra fe y nuestro compromiso con los valores del Reino de Dios”, mencionó el obispo en su mensaje.
A lo largo del día, el ambiente de festividad se mantuvo con el bullicio de los asistentes, quienes no solo acudieron por motivos religiosos, sino también para participar en las tradiciones y costumbres que forman parte de la identidad de Saltillo. Las calles aledañas al Santuario se llenaron de flores, veladoras y productos religiosos, creando un espectáculo de luz y color que reflejaba la devoción de los saltillenses.
La celebración del Día de la Virgen de Guadalupe en Saltillo, como cada año, demostró la profunda fe de la comunidad, unida por la figura de la Virgen Morena. Esta festividad, que combina la tradición religiosa con la cultura popular, sigue siendo una de las más importantes del país, recordando a todos los mexicanos la fuerza de la devoción y la esperanza en tiempos de adversidad.