Apatzingán, Michoacán
La Prensa
César Sepúlveda Arellano, alias «El Botox» y líder de la célula criminal «Los Blancos de Troya», dedicada a la extorsión de limoneros y aguacateros en Michoacán, está bajo acecho de las autoridades federales.
Ayer fue detenido uno de sus principales operadores: Gerardo Valencia Barajas, alias «La Silla», dedicado al asedio de productores, empacadores y cortadores del cítrico y la fruta.
Con este operativo efectuado por las fuerzas armadas en Apatzingán, Sepúlveda Arellano quedó cercado por los operativos federales que se reportan en esa región de Tierra Caliente.
Valencia Barajas fue detectado junto con Joana Lizbeth Sepúlveda Valencia, al parecer hija de «El Botox», en la localidad de Cenobio Moreno, a 17 kilómetros de la cabecera municipal de Apatzingán.
La zona es utilizada por diversos operadores de las células criminales que asedian a los limoneros y aguacateros, debido a que se llega por las vías Apatzingán a Aguililla o Apatzingán a Buenavista, lo que facilita la instalación de retenes o la operación de halcones en esas dos carreteras.
La región también cuenta con caminos ejidales que son controlados por las organizaciones criminales en caso de enfrentamientos con grupos antagónicos o las autoridades.
Sepúlveda Arellano, «El Botox», quien también tiene vínculos con «Cárteles Unidos», «Los Viagras» y una célula del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), es considerado un objetivo prioritario por el alto nivel de violencia empleada en contra de los productores de limones y aguacates.
En noviembre pasado, mediante el uso de maquinaria pesada, presuntos integrantes de «Los Blancos Troyanos» destruyeron los árboles de un huerto limonero en Apatzingán, lo que fue atribuido a represalias por no pagar «piso».
«El Botox» tiene aproximadamente 40 años y la Fiscalía de Michoacán llegó a ofrecer 100 mil pesos de recompensa a quien proporcionara información sobre su paradero. Desde 2023 ha sido ubicado en la zona, pero ha escapado en medio de balaceras y narcobloqueos con autos incendiados.
«Ha sido visto en la localidad de Cenobio Moreno, en el municipio de Apatzingán, usa distintas casas de seguridad y vehículos diversos; su movilidad es por las huertas, por los caminos rurales y le avisan de los movimientos (de las autoridades) a través de radios de frecuencia», indicó un mando castrense.
En Tierra Caliente, los cobros a limoneros dejan a grupos como «Los Viagras», «Caballeros Templarios» o al CJNG alrededor de 30 millones de pesos semanales, y los aguacateros deben pagar hasta 2 mil 500 pesos al crimen por hectárea de parcela, aunado a otra cuota impuesta a los empacadores.
Si los agricultores no ceden a las presiones, les cortan el agua, les queman producciones, les roban tractores o les cierran caminos para que no muevan sus mercancías.
Gracias a la omisión y hasta complicidad de autoridades, los delincuentes han logrado imponer sus cuotas a cada producto desde que se siembra, empaqueta y distribuye, o de lo contrario las amenazas pasan a los balazos y asesinatos.
De acuerdo con carpetas de investigación abiertas, la extorsión por parte del crimen organizado a los limoneros data al menos desde 2009, cuando estaba en su apogeo «La Familia Michoacana», que derivó en «Los Caballeros Templarios» tras una fractura interna.
En 2013, grupos de autodefensa enfrentaron a los «templarios» con un levantamiento armado que surgió en Tepalcatepec, con José Manuel Mireles Valverde, y en La Ruana, en Buenavista, con Hipólito Mora, este último emboscado y asesinado en junio de 2023.
En noviembre pasado, Carlos Torres Piña, titular de la Secretaría de Gobernación de Michoacán, dijo que organizaciones criminales se unieron en la entidad para extorsionar a limoneros.
En entrevista con medios locales, el funcionario refirió que elementos de la Defensa realizaron recorridos por zonas productoras del cítrico en Tierra Caliente, en donde se confirmó que los cárteles se han unido para acordar un «cobro de piso».
Fuentes extraoficiales indicaron que existe una unión entre células del CJNG y «Los Viagras», principalmente en Buenavista Tomatlán, a 33 kilómetros de Apatzingán.
Esto ante el crecimiento territorial de células de «La Familia Michoacana», «Los Templarios» y el «Cártel de Tepalcatepec», así como otras escisiones derivadas de éstas.