Son sustituidas por altavoces, ante el deterioro del templo, que podría acabar en colapso, por lo que se requiere actuar de inmediato
Fabiola Sánchez
LA PRENSA
El sonido tradicional de las campanas que por décadas anunciaron misas y celebraciones en la parroquia Santiago Apóstol ha sido sustituido por altavoces; no fue por modernidad, sino por necesidad: el deterioro estructural en la torre del templo representa un riesgo inminente y podría derivar en un colapso si no se actúa con urgencia.
Francisco Aguilar, director del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en Coahuila, confirmó que una de las campanas se ha desplazado hacia el muro norte de la torre, lo que convierte cada tañido en una amenaza para la estabilidad del edificio.
“Las vibraciones generadas al tocarla podrían fracturar el muro, por eso, en acuerdo con el sacerdote, decidimos apagar las campanas y sustituirlas por sonido digital mientras se consigue una solución”, advirtió.
Dio a conocer que, para salvar la estructura, se requiere una inversión aproximada de 500 mil pesos, que permita reparar la base de la cúpula, recolocar adecuadamente la campana y reforzar el soporte dañado.
“No es una obra costosa si se compara con otras restauraciones, pero sí es crucial para evitar una tragedia y conservar el patrimonio”, señaló Aguilar.
Comentó que, el actual sacerdote busca formar un nuevo patronato que permita canalizar recursos y gestionar los trabajos de rehabilitación.
Comentó que, ya se han realizado algunas intervenciones parciales: la cúpula fue reparada con recursos federales y la limpieza de la fachada fue asumida por una familia de la comunidad, sin embargo, la magnitud del reto exige la colaboración del municipio, que ha mostrado disposición a sumarse una vez que concluya otros proyectos culturales en curso.
Aunque el INAH tiene bajo resguardo legal los templos históricos, Aguilar recordó que estos edificios siguen siendo espacios de culto activo, y por tanto, requieren una responsabilidad compartida.