El Padre Octavio Carranza externó la tristeza por el fallecimiento del Santo Padre, en medio de las tribulaciones que se viven en el mundo
Por Wendy Riojas
LA PRENSA
Tras la muerte del papa Francisco y las grandes tribulaciones que se viven en el mundo, la Iglesia Católica, señaló que, aunque se sienten un poco ‘descabezados’ la fe se encuentra firme en las promesas de Dios.
“Hoy en día estamos tristes por la partida de nuestro Papa Francisco, el día de ayer fue la misa Exequial, sin embargo, hay esperanza…Estamos un poquito descabezados, dirían”, dijo el padre Octavio Carranza durante la homilía en la iglesia Santiago Apóstol.
Sin embargo, durante la fiesta de la Divina Misericordia mencionó que la fe no está descabezada, sino firme en las promesas de Dios, como lo demuestran tras la suspensión de la ceremonia de canonización de Carlo Acutis, un joven que sería proclamado santo este domingo 27 de abril.
“Hoy era día de canonización en la iglesia, era día de fiesta. Carlos Acutis iba a ser llevado a la canonización. Pero, hasta que no haya un nuevo Papa, será canonizado”, dijo durante la homilía.
Mencionó que entre los contrastes de la tribulación y la esperanza debe permanecer firme la fe, para el día que llegue la muerte física, como le sucedió al Papa Francisco, quien salió a la plaza, se despidió y volvió a casa.
“Fue un evento extraordinario, hay muertes de santos que hacen algo parecido, algunos hasta sonrientes se van. Y San Pablo lo dice también, para mí la muerte es una ganancia”, dijo el párroco.
LAMENTA GUERRA
IGLESIA CATÓLICA
Durante la homilía, el párroco, mencionó que son tiempos de fiesta, por la resurrección de Jesús, y tiempos de tristeza, por las tribulaciones que se viven en la ciudad, en el país y el mundo, donde existe una crisis general y una guerra.
Entre las tribulaciones mencionó enfermedades que rebasan y asuntos económicos donde, lo que menos prevalece es la paz y destacó: “Al final de cuentas la guerra está ya que una guerra aparece cuando busco los medios para someterte a mi antojo”.
Lamentó que los países más poderosos lo ejerzan con los más pequeños, mientras en la ciudad se vive la falta de empleo, la crisis económica y los divorcios, aunque sigue vivo un destello de esperanza por parte de la humanidad.