El deportista originario de Monclova continúa en actividad participando en torneos locales de futbol convencional
Luis Ángel Estrada
La Prensa
Aunque se encuentra en temporada de descanso con la Selección Mexicana de Futbol de Amputados, Emmanuel de Hoyos no se detiene. El deportista originario de Monclova continúa en actividad participando en torneos locales de futbol convencional, en busca de mantener su condición física y competitiva, mientras se prepara para un nuevo reto: correr el Maratón de Nueva York este próximo 4 de noviembre.
“Ahora que terminó la Liga de Futbol de Amputados, aprovecho para jugar con equipos convencionales y no perder ritmo. Desde hace años juego con Toros, un equipo donde David Arriaga siempre me abre las puertas y me da minutos”, compartió De Hoyos.
A pesar de las diferencias físicas, Emmanuel ha sabido ganarse un lugar entre sus compañeros. “Sé que es difícil para muchos confiar en alguien que juega con muletas, pero trato de dar lo mejor, hacer un juego perfecto dentro de mis posibilidades, y que eso me permita seguir sumando minutos. Aquí todos tienen condiciones diferentes a las mías, pero aun así intento hacer un futbol decente”, explicó.
Señaló que al inicio el miedo era algo que sentía, conforme pasó el tiempo se fue adaptando, entendiendo que existe el respeto por parte de los rivales. Aunado a que cuenta con el apoyo de sus compañeros y pareja, que lo acompaña en cada juego.
Con más de ocho años de experiencia en el futbol adaptado, Emmanuel ha representado a México en diversas competencias, pero ahora ha decidido hacer una pausa en su carrera futbolística para enfocarse por completo en un nuevo desafío personal: completar los 42 kilómetros del icónico maratón neoyorquino.
“Es una decisión fuerte, pero es algo que quiero hacer. Correr Nueva York es un reto mental y físico. Ya empecé con los entrenamientos y eso significa frenar un poco el futbol de amputados. Todo el enfoque está en lograr ese objetivo”, afirmó.
Emmanuel de Hoyos no solo es un ejemplo de superación personal, sino también de disciplina y pasión por el deporte, demostrando que no hay barreras cuando la voluntad es más fuerte que las circunstancias. Su historia continúa escribiéndose, ahora entre balones, muletas y kilómetros por recorrer.