El destacado beisbolista de grandes ligas compartió el poder de la oración, y de su transformación personal que trasciende el éxito terrenal
Por Iván Villarreal
La Prensa
En una emotiva noche en la Iglesia Centro Familiar La Vid de Monclova, el beisbolista profesional Joakim Agustín Soria Ramos compartió su testimonio de fe, revelando cómo su carrera en las Grandes Ligas se entrelazó con un profundo encuentro espiritual.
Nacido el 18 de mayo de 1984 en esta ciudad coahuilense, Soria, actual pitcher cerrador derecho de los Arizona Diamondbacks, no solo ha salvado juegos en el campo, sino que ahora se ve a sí mismo como un instrumento de Dios para “salvar almas”. Ante una congregación conmovida, el deportista habló de oración, milagros y una transformación personal que trasciende el éxito terrenal.
El evento, que coincidió con el aniversario número 13 de la iglesia, fue presentado por el pastor Gerardo, quien elogió a Soria no solo por sus logros deportivos, sino por su compromiso espiritual. “Él salvó muchos juegos, pero Dios lo guía para salvar almas”, afirmó el pastor, destacando el rol de la iglesia en la comunidad de Monclova.
Una Carrera Guiada por la Divina Providencia
Joakim Soria irrumpió en las Grandes Ligas en 2007, debutando como un talentoso cerrador que rápidamente se convirtió en una figura estelar. Sin embargo, en su testimonio, Soria enfatizó que su éxito no se debió únicamente a habilidades innatas. “Nunca tuve esas habilidades extremas para durar tanto tiempo en el nivel más alto del béisbol”, confesó. Atribuyó su trayectoria a la guía divina: “Fue el Señor quien me puso ahí, me estableció, me guio y me preservó”.
Casado con Carla Magdalena Palazuelos y padre de tres hijos –Ángela, Joaquín y Jack–, Soria reconoció que su vida familiar ha sido un pilar fundamental. Felicitó a la iglesia por su labor comunitaria, incluyendo ministerios de adoración, intercesión y comedores locales e internacionales. Citando 2 Crónicas 7:14 –“Si mi pueblo que lleva mi nombre se humilla y ora… yo oiré desde el cielo”–, elogió a la congregación por su dedicación a la oración y el ayuno, que han transformado vidas en Monclova, una ciudad bendecida pero con “personas dañadas” que necesitan restauración.
El Poder de la Intercesión: El Rol Clave de su Esposa
El testimonio de Soria subraya el impacto de la oración persistente, particularmente la de su esposa, quien intercedió por él durante años. Soria admitió que solo se acercaba a Dios en momentos de necesidad. “Quería éxito en el béisbol, dinero, fama… cosas que traen felicidad momentánea”, relató. Mientras él perseguía una “visión terrenal”, su esposa oraba por un encuentro espiritual genuino.
Un punto de inflexión ocurrió el 13 de febrero de 2012, durante la temporada muerta. Tras un enojo inicial, Soria acompañó a su esposa a la iglesia, donde un pastor invitado –un profeta– le entregó un mensaje profético: “Esto no es religión, es relación. Dios quiere que entres a la barca con Él”. El profeta predijo un año difícil en los negocios, pero bendecido para la familia, incluyendo el nacimiento de un hijo varón. “Mi esposa lloraba, porque por eso había orado”, recordó Soria.
Milagros en Medio de la Adversidad
Poco después, la profecía se materializó. A finales de febrero, una prueba de embarazo confirmó la noticia, a pesar de que su esposa sufría de ovarios poliquísticos, lo que hacía improbable la concepción. Sin embargo, una amenaza de aborto amenazó todo. En el hospital, un ultrasonido inicial no detectó al bebé, pero Soria invocó la promesa divina: “Si Dios lo dijo, el niño va a estar ahí”. Un segundo examen reveló el latido del corazón, confirmando el milagro.
La adversidad continuó con una lesión en el brazo durante el entrenamiento de primavera, requiriendo una segunda cirugía. El doctor advirtió un 25% de probabilidades de no regresar al béisbol. “Mi carrera apenas empezaba, pero el Señor me estaba llamando a algo más”, reflexionó Soria. En lugar de desesperarse, se sumergió en la Biblia, guiado por su esposa: “Lee su Palabra, y la verdad te hará libre”.
Encontrando Identidad en Cristo: Más Allá de los Récords
Soria contrastó su “valor terrenal” –récords, estadísticas y fama– con su verdadera identidad en Cristo. Citando 1 Pedro 2:9 –“Vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa”–, explicó que Dios lo llamó de las tinieblas a su luz admirable. En Efesios 1:3-5, encontró su estatus como hijo adoptado por Dios, con acceso a todas sus promesas.
“El valor de algo es lo que alguien paga por ello”, afirmó, comparando un zapato suyo con uno de Mariano Rivera, legendario cerrador y cristiano. “El precio por nosotros fue la sangre de Cristo”. Ya no se define por el béisbol: “Antes era Joakim Soria, el beisbolista. Ahora soy Joakim Soria, hijo de Dios, redimido y perdonado”.
Animó a los hombres a ser líderes espirituales, como los “legendarios” de la iglesia, y a las mujeres a no rendirse en la intercesión. “La vida de un cristiano no tiene retiro; nos faltan cosas por hacer”, concluyó, instando a la congregación a construir una iglesia activa que transforme almas.
Impacto en la Comunidad de Monclova
El testimonio de Soria resuena en Monclova, una ciudad conocida por su industria y devoción, como la Loma del Cristo. La Iglesia Centro Familiar La Vid, con sus ministerios de oración y ayuda social, ejemplifica la fe activa que Soria celebra. Su historia inspira a deportistas, familias y creyentes a buscar una “visión eterna”, recordando que el verdadero éxito radica en la relación con Dios.