El artista urbano monclovense, conquistó al jurado en el certamen internacional celebrado en Rusia, donde elaboró una pieza inspirada en la cultura azteca
Fabiola Sánchez
LA PRENSA
El arte urbano de Monclova cruzó fronteras y se hizo ver en el escenario internacional gracias al talento de Roberto Armendáriz, mejor conocido como “Efeck”; el joven que alguna vez fue señalado y hasta perseguido por pintar muros sin permiso, hoy es celebrado como uno de los mejores exponentes del grafiti en el mundo, tras obtener el primer lugar en un certamen internacional celebrado en Rusia.
Con una pieza inspirada en la cultura azteca, llena de fuerza y colorido, “Efeck” conquistó no solo al jurado, sino también al público extranjero que lo ovacionó, convirtiéndolo en un orgullo para Monclova, para Coahuila y para todo México.
“Siempre busco que en cada mural quede plasmada mi raíz mexicana, que se note de dónde vengo”, expresó emocionado.
Su historia es una de esfuerzo, constancia y pasión, para LA PRENSA DE COAHUILA el artista expuso que, desde hace 22 años ha dedicado su vida al grafiti, enfrentando en un inicio las críticas y los señalamientos de quienes veían en esta expresión únicamente vandalismo.
Recordó que, en su juventud incluso tuvo problemas con la autoridad, pero esa etapa no lo detuvo; al contrario, fue el impulso para demostrar que el grafiti también es arte.
Dio a conocer que, en sus inicios más de una vez fue detenido y sancionado por pintar muros, acciones que reconoce ocasionaron problemas en casa con sus padres.
“No entendían que esto era una forma de expresión, e incluso cuando pedíamos permiso, la policía seguía molestándonos, pero jamás pensé en dejarlo, porque pintar era lo que más me apasionaba”, compartió.
El verdadero giro en su carrera llegó en 2010, cuando participó en proyectos impulsados por Conaculta, donde realizó murales conmemorativos del Bicentenario, años después, obtuvo un nuevo reconocimiento con la aprobación de proyectos culturales que lo llevaron a pintar en distintos espacios de la ciudad, cambiando la percepción de la gente.
“Ahí comenzó el cambio, ya nos buscaban para que pintáramos y la gente empezó a ver el grafiti como arte”, relató.
MONCLOVA, SU LIENZO
A partir de entonces, la ciudad de Monclova se convirtió en un lienzo donde Roberto Armendáriz dejó parte de su historia, las letras monumentales de “Monclova” en el puente de Soriana, la restauración del mural de Acereros y la intervención en la Plaza Zapopan son solo algunas de las obras que miles de ciudadanos han podido admirar.
Incluso, una de sus piezas más conocidas, un lobo soplando cortinas en el antiguo local de Merco, se viralizó en varios países de Latinoamérica.
Aunque nunca recibió instrucción académica formal, su talento ha sido empírico y disciplinado.
“Desde niño me gustaba dibujar, pero nunca lo vi como arte hasta que otros me hicieron ver que no cualquiera podía hacerlo, lo mío ha sido práctica, esfuerzo y pasión”, confesó.
Su carrera ha estado marcada por múltiples concursos en México, donde acumuló segundos y primeros lugares en Zacatecas, Monterrey, Pachuca y Chihuahua, fue precisamente en este último estado donde ganó la eliminatoria nacional que lo llevó al certamen internacional en Rusia.
INTENSA COMPETENCIA
Reconoció que, la competencia fue intensa, ocho finalistas de distintos países enfrentaron pruebas rápidas y creativas, hasta llegar a la final celebrada frente a la Catedral de Chihuahua, donde “Efeck” demostró su dominio en técnica, estructura y composición, esa victoria lo convirtió en el representante mexicano en el evento mundial.
En Rusia, su mural inspirado en la cultura azteca lo consagró. “Quise llevar lo nuestro, que se notara que venía de México, la reacción de la gente fue impresionante: muchos se acercaban a felicitarme, a tomarse fotos y hasta a pedirme autógrafos, eso es algo que no voy a olvidar jamás”, recordó con orgullo.
El reconocimiento consistió en una medalla, premios en especie, apoyo económico y, sobre todo, el prestigio de figurar entre los mejores artistas urbanos del planeta, sin embargo, más allá del premio material, lo que más valora es la satisfacción de demostrar que con esfuerzo los sueños sí se cumplen.
El logro también tiene un valor familiar y personal “Efeck” dedicó su triunfo a sus padres, Jesús Armendáriz y Rosa García, quienes lo apoyaron en momentos difíciles.
Mención especial hizo también a su esposa Fernanda, conocida como “Ekla” en el medio artístico, quien además de ser su compañera de vida, comparte con él la pasión por el grafiti.
“Hemos pintado juntos en varios estados y siempre me acompaña en los proyectos más importantes, mis hijos Robin y Keren también son mi inspiración para seguir adelante”, destacó.
Hoy, tras haber puesto en alto el nombre de Monclova y México en Rusia, Roberto Armendáriz “Efeck” tiene un mensaje claro para las nuevas generaciones: “No se rindan, aférrense a lo que aman, lo que alguna vez me trajo problemas hoy me abrió las puertas del mundo, que nadie les diga que no se puede”.