Según datos del INEGI en el segundo trimestre del 2025 (abril – junio) en nuestro país se incorporaron 400 mil mexicanos al mercado laboral, de manera informal, quienes se sumaron a los 32 millones 200 mil compatriotas que laboran de la misma manera.
Los trabajos informales son aquellos en los cuales el trabajador no cuenta con las prestaciones legales, como lo es el IMSS, Infonavit, cotizaciones para la jubilación y más; es decir son empleos que no están dentro de la ley federal del trabajo. Tampoco pagan los impuestos correspondientes por generar ingresos. Sí en México, como en muchas economías, se cobra un impuesto sobre la renta, es decir sobre el ingreso.
Durante ese mismo periodo los empleos formales sufrieron una reducción de 285 mil puestos de trabajo. En nuestro país trabajan, de manera formal e informal, 59 millones y medio de personas, de las cuales más de la mitad, 54.8 por ciento, lo hacen fuera del marco legal, es decir sin recibir las prestaciones que la misma ley les ofrece y que el patrón debe de garantizarles. Representando el casi una cuarta parte del PIB nacional, es decir 25 de cada 100 pesos que se generan en la economía de México son generados por trabajadores informales.
El empleo informal tiene ventajas tanto para el patrón como para el trabajador, este último evita el pago del ISR, mientras las mayores ventajas son para el patrón, ya que además de no pagar las prestaciones de ley, no paga sus impuestos, evita la generación de antigüedad del trabajador, facilitando el despido y a la vez evitando la liquidación conforme a derecho.
Las desventajas, para el trabajador informal, según el Banco Mundial son la falta de acceso a la seguridad social, la inestabilidad laboral, los bajos salarios y la vulnerabilidad, ocasionando que esto genere a la vez desigualdad y pobreza. Por si fuera poco, la informalidad genera que la brecha salarial entre mujeres y hombres aumente. Por su parte el patrón tiene la desventaja de la baja productividad de sus trabajadores. Sin embargo, es importante señalar que la mayor desventaja de los empleos informales, por lo menos en nuestro país, es para la propia economía nacional y sus integrantes ya que se ocasiona además de la baja productividad, distorsión en el mercado laboral, por medio de una competencia injusta entre los trabajos formales e informales, conflicto que se traduce en bajo o nulo crecimiento económico.
Al analizar la relación que existe entre los empleos formales y el desarrollo de una economía, podemos observar que a mayor desarrollo económico existe una mayor tasa de formalidad, mientras disminuye el progreso y desarrollo económico la tasa de informalidad aumenta.
Además de políticas públicas destinadas a la generación de empleos formales, se requiere del compromiso de los empresarios para ofrecer empleos formales.