El gobernador Manolo Jiménez Salinas instruyó reforzar inspecciones, filtros y operativos sanitarios para proteger al ganado coahuilense y evitar riesgos tras el caso registrado en Nuevo León
Alonso Crisante
LA PRENSA
SALTILLO, COAHUILA.- La detección de un bovino con gusano barrenador en un embarque revisado en Sabinas Hidalgo, Nuevo León —cercano al límite con Candela— obligó a autoridades y productores de Coahuila a elevar la vigilancia sanitaria y a ejecutar operativos inmediatos para proteger la ganadería regional.
El embarque, procedente de Minatitlán, Veracruz, constaba de 100 animales y fue objeto de revisiones para localizar heridas y signos de gusaneras. Según reportes de la Unión Ganadera Regional de Coahuila, el bovino afectado se hallaba en fase larvaria y no llegó a desarrollarse hasta la etapa de mosca transmisora, lo que por ahora reduce el riesgo de dispersión, afirmó Abel Ayala Flores, presidente de la agrupación.
Ante ese antecedente y la proximidad geográfica del hallazgo, el gobernador Manolo Jiménez Salinas declaró alerta máxima en la entidad y ordenó reforzar controles sanitarios en puntos estratégicos. El mandatario solicitó al Gobierno Federal aplicar medidas extraordinarias —entre ellas la revisión del ingreso de animales por la frontera sur— con la intención de cortar rutas potenciales de ingreso de ganado sin la debida verificación.
Como respuesta práctica, las autoridades estatales anunciaron la intensificación de acciones que incluyen el aumento de inspecciones documentales y físicas a movilizaciones de ganado, la instalación y refuerzo de filtros de inspección y casetas de control, así como la ampliación de labores de trampeo para identificar qué especies de mosca circulan en el campo y determinar si alguna podría ser vector del parásito.
Funcionarios explicaron que las brigadas de sanidad animal trabajarán en coordinación con la Policía Estatal, la Fiscalía General del Estado y la Secretaría de Desarrollo Rural para asegurar que cada embarque cumpla con los requisitos zoosanitarios. Además, se priorizará la asignación de personal técnico y material para pruebas rápidas y diagnóstico in situ, y se fortalecerá la comunicación con los productores para que reporten animales con heridas sospechosas.
La preocupación oficial también tiene un componente económico: el riesgo de que la detección afecte la evaluación internacional necesaria para reanudar exportaciones a Estados Unidos. Autoridades señalaron que en semanas recientes inspectores estadounidenses evaluaron condiciones sanitarias en la región, por lo que cualquier noticia de brote puede influir en plazos y decisiones comerciales.
En paralelo a acciones defensivas, el gobierno estatal recordó las inversiones realizadas en plantas ganaderas en municipios como Acuña y Piedras Negras para mantener estándares internacionales de sanidad. Asimismo, se informó que se intensificará la contratación de mano de obra técnica, la compra de trampas y materiales de diagnóstico, y la cooperación con productores para priorizar la contratación local en labores de contención.
Productores consultados en los últimos días coincidieron en que la detección temprana es un factor positivo para contener la amenaza, pero insistieron en la necesidad de mantener comunicación constante con las autoridades y evitar trasladar animales sin la debida inspección. En este marco, la Unión Ganadera anunció que seguirá de cerca los embarques y apoyará las jornadas de trampeo y capacitación.
Por último, el gobernador responsabilizó a la gestión federal previa por deficiencias en el control de ingreso de ganado, al afirmar que esas fallas facilitaron el arribo de animales sin revisión de origen. Esa postura forma parte de la discusión política que acompaña la emergencia sanitaria, mientras en los hechos técnicos operativos avanzan con la prioridad de proteger la sanidad animal y la economía regional.