El índice de afinidad de Data México destaca a nuesto Estado como líder en atraer inversiones, impulsadas por la cercanía entre sectores y la fortaleza económica de Saltillo
Alonso Crisante
LA PRENSA
Coahuila encabeza el ranking nacional que mide la cercanía entre su estructura productiva y las actividades económicas que podría desarrollar con mayor facilidad, según la medición del Índice de Afinidad (Relatedness) publicada por Data México. La entidad obtuvo una puntuación de 0.69, la más alta del país, un indicador que expertos asocian con mayor probabilidad de atraer productos, tecnología e industrias complementarias.
La explicación técnica la dio Jorge Martínez González, CEO de la consultora Castor & Polux y profesor en el Tec de Monterrey, durante su ponencia el 2 de octubre en Saltillo, en el Tercer Foro Inmobiliario ‘Evolución Vertical’ organizado por AMPI. Martínez definió la afinidad como “la variable que captura el hecho de que la gente vaya a un lugar por la cercanía de otros sectores entre sí”, y destacó que un puntaje elevado facilita la llegada de inversión, recursos y divisas.
Más allá del número, el mensaje fue directo: la composición industrial actual funciona como un imán para actividades conexas. “Es muy bueno tener un punto alto en afinidad, ustedes (Coahuila) tienen el mayor de todos”, dijo Martínez, y agregó que esa ventaja convierte a Saltillo y a otros municipios en polos atractivos incluso en un entorno económico global incierto.
En la lista de Data México, la sigue Querétaro con 0.64, mientras que Aguascalientes y Baja California Sur aparecen con 0.56; Ciudad de México registra 0.55 y San Luis Potosí 0.52. El especialista apuntó que estos resultados son útiles para orientar políticas públicas y estrategias privadas: conocer en qué es fuerte una región ayuda a diseñar incentivos y atraer proyectos afines.
Martínez no fue ajeno a los nubarrones globales: advirtió sobre el efecto potencial de medidas como aranceles y pronosticó volatilidad en los mercados en los próximos doce meses. “Viene un daño mayor por los aranceles… el próximo año todavía creceremos, quizás sea cuando venga la recesión”, señaló. A pesar de ese panorama, definió a Saltillo como “una lucecita entre toda la oscuridad”, subrayando que su dinamismo local puede amortiguar impactos externos.
Para empresas locales, desarrolladores y autoridades, una alta afinidad es una invitación a apostar por encadenamientos productivos: atraer una planta de tecnología puede impulsar suministros locales, servicios especializados y hasta formación técnica. Para la ciudadanía, la expectativa es que esa actividad traduzca empleos y mayor demanda de servicios —siempre que los proyectos se articulen con políticas públicas que fomenten capacitación y proveeduría local.
El reto ahora es convertir el potencial medido en proyectos concretos. Martínez recomendó aprovechar la ventaja competitiva mediante coordinación entre gobierno, cámaras empresariales y centros educativos, además de diseñar incentivos focalizados que no solo atraigan inversión, sino que generen beneficios distributivos para la región.
El dato de 0.69 coloca a la entidad en una posición de privilegio para diversificar su base productiva; sin embargo, especialistas y tomadores de decisión deberán trabajar en la logística, la infraestructura y la formación para que esa afinidad se transforme en crecimiento real y sostenible para Saltillo y el resto del estado.