Los astrónomos de la NASA han anunciado que la Tierra ha ganado un nuevo compañero cósmico, el cual estará cerca de nuestro planeta medio siglo debido a que este cuerpo rocoso que orbita alrededor del Sol siguiendo una trayectoria muy cercana a nuestra órbita.
Aunque algunos lo han apodado «miniluna», realmente no es un satélite verdadero como nuestra Luna, sino que, 2025 PN7 (el nombre que le han puesto) es lo que los científicos llaman una cuasi-luna, un asteroide que parece seguir a la Tierra, pero en realidad orbita alrededor del Sol en una trayectoria similar a la nuestra.
El asteroide, de unos 19 metros de diámetro, fue avistado por primera vez por astrónomos en agosto de este año mediante un telescopio situado en Hawái. Las primeras observaciones sugieren que podría haber estado viajando cerca de la órbita terrestre durante décadas, sin ser detectado debido a su pequeño tamaño y su tenue luz.
Los astrónomos creen ahora que permanecerá en las proximidades de nuestro planeta hasta aproximadamente 2083, antes de alejarse lentamente hacia las profundidades del espacio.
A diferencia de la fuerza gravitatoria que mantiene a nuestra Luna en su lugar, una cuasi-luna permanece independiente, y aunque sí que se ve ligeramente influenciada por la gravedad de la Tierra, no llega a estar «atada» por completo a ella. Este equilibrio puede durar décadas o incluso siglos antes de que el objeto finalmente se aleje.
Si bien se han visto ejemplos de cuasi-lunas en el pasado, como el ejemplo de el asteroide Kamo’oalewa o el de 2023 FW13, este nuevo caso parece que va a ser el más longevo de la historia.
Un visitante inofensivo pero fascinante
Los científicos insisten en que el 2025 PN7 no supone ninguna amenaza para la Tierra. Nunca se acercará lo suficiente como para entrar en nuestra atmósfera o colisionar con nuestro planeta. De hecho, permanecerá a millones de kilómetros de distancia, mucho más allá de la órbita de la Luna.
Más bien, su aparición supone una gran oportunidad para los investigadores para que comprendan cómo interactúan los asteroides pequeños con los campos gravitatorios planetarios. Estos descubrimientos también proporcionan información sobre los inicios del sistema solar, cuando eran habituales las interacciones gravitatorias similares entre planetas jóvenes y cuerpos más pequeños.
POR: EL ECONOMISTA