CON FUQUE, REPRESENTARÁ A COAHUILA EN CONCURSO INTERNACIONAL
Tras 24 años en la industria textil, Adolfo Perales aplicó su experiencia científica al vino artesanal, impulsando prácticas sustentables y la vinicultura local en Parras
Por Lucero Velázquez
La Prensa
PARRAS, COAHUILA. — Ingeniero químico, vinicultor, músico y promotor cultural, Adolfo Perales Huerta es una de las figuras más completas del Valle de Parras. Su trayectoria combina ciencia, arte y compromiso comunitario: desarrolló tintes naturales con impacto ambiental positivo, lidera la Asociación de Vinicultores Artesanales del Valle de Parras y elabora el vino Fuque, reconocido internacionalmente por su autenticidad y sustentabilidad. Con más de dos décadas de experiencia industrial, una patente registrada y proyectos en educación ambiental y turismo rural, Perales representa a una nueva generación de productores que unen tradición e innovación, llevando el nombre de Parras a escenarios internacionales como el Seminario Latinoamericano del Vino Casero y Artesanal en Mendoza, Argentina.
RAÍCES Y FORMACIÓN
Nacido el 5 de febrero de 1968 en el antiguo Hospital Guadalupano, Adolfo es hijo de los maestros Armando Perales Díaz y Norma Huerta Salcido, de quienes heredó el valor de la enseñanza, la disciplina del estudio y la convicción de que aprender y compartir van de la mano.
“Ser de Parras imprime una genética del vino en la sangre”, dice. Aunque su infancia transcurrió entre Santa Teresa y Torreón, su referencia afectiva siempre fue la casa familiar de la calle Bravo, conocida como el arquito, donde la parra del patio formaba parte del paisaje cotidiano.
En su memoria conserva una postal imborrable: él y su hermano, niños aún, sentados sobre el marco de una puerta, mirando pasar a los trabajadores de la Fábrica La Estrella. “Yo quiero ser fabriquero”, repetía entonces. Ese sueño de infancia se cumpliría con el tiempo, palabra por palabra.
Egresó como Ingeniero Químico en Alimentos por la Universidad Juárez del Estado de Durango, donde recibió la Medalla al Mérito Benito Juárez por su desempeño académico. Tras iniciar su carrera en el Sistema Municipal de Aguas de Torreón, regresó al punto de partida: La Estrella, la fábrica que lo había fascinado desde niño.
INNOVACIÓN CON CONCIENCIA
Durante 24 años trabajó en la empresa, pasando de las áreas técnicas a la gerencia corporativa de innovación y desarrollo sustentable. Desde ahí impulsó una transformación silenciosa pero profunda: investigó plantas tintóreas locales, desarrolló colorantes naturales y lideró proyectos de teñido ecológico que redujeron el impacto ambiental del sector textil.
Su trabajo derivó en una patente registrada y en procesos de certificación ambiental que marcaron un precedente en la industria. “Fue un laboratorio de ideas, pero también una escuela de vida. Aprendí que la ciencia puede tener rostro humano y conciencia ambiental”, comenta.
SU REENCUENTRO CON EL VINO
El reencuentro con el vino ocurrió por casualidad. En el patio de su casa en la Colonia Estrella, una parra comenzó a dar racimos que pedían destino. “Un día corté las uvas y decidí hacer vino. Me gustó, lo repetí, y ahí empezó todo.”
Aquella experiencia doméstica se transformó en una vocación. En 2019, fundó la Asociación de Vinicultores Artesanales del Valle de Parras, que reúne a más de 20 productores locales. La meta: compartir conocimiento, rescatar prácticas tradicionales y posicionar el vino artesanal como parte esencial de la identidad regional.
De esa colaboración nació Vinos de La Fuente, bodega que coordina junto a colegas del valle. Su etiqueta insignia, Fuque —un blend de Merlot, Shiraz y Cabernet Sauvignon—, toma su nombre del término ancestral con que los antiguos pobladores llamaban al valle.
A pregunta expresa de porque el nombre Fuque explicó se refiere a los túneles que se perforaron hace mucho tiempo en la falda de la Sierra de Parras y donde se extrae el agua que riega todo el valle. “Le pusimos Fuque, porque viene siendo el origen de la vitivinicultura, si no tuviéramos agua, no tendríamos todo lo que tenemos. Ni turismo, ni viñedos. Fuque se refiere a los brotes de agua que tenemos en toda la falda de la Sierra y que dan el origen de la vida a nuestro valle”.
UNA BOTELLA EN ARGENTINA
En 2023, Perales viajó a Mendoza, Argentina, para participar en el Seminario Latinoamericano del Vino Casero y Artesanal, el encuentro más importante del sector en la región. Allí presentó Fuque ante productores de Chile, Uruguay, Perú y Bolivia, obteniendo una distinción especial por autenticidad y sustentabilidad.
“Argentina fue un espejo”, recuerda. “Entendí que el vino no se mide solo por su sabor, sino por la historia que guarda. Cada botella lleva dentro una parte de quien la hace.”
Regresó en 2024 como expositor invitado, donde habló sobre el potencial del Valle de Parras como zona vinícola emergente. Su ponencia sobre suelos, agua y diversidad agrícola fue aplaudida por la comunidad internacional.
Este año volverá a Mendoza para competir en el Concurso Latinoamericano del Vino Casero 2025, con la nueva cosecha de Fuque. “Más allá de la medalla, lo valioso es el diálogo entre productores, las historias que cruzan fronteras y el orgullo de representar a Parras en otro país.”
APRENDIZAJE CONSTANTE
A sus 57 años, cursa la Maestría en Vitivinicultura en la Universidad Autónoma de Coahuila y la Universidad Tecnológica de Parras. Su meta es profesionalizar el conocimiento local para que las futuras generaciones no solo trabajen la tierra, sino que la comprendan científicamente.
Su curiosidad, sin embargo, va más allá del vino. Posee una colección de más de 350 instrumentos étnicos, prepara una serie de 20 obras en tinta china sobre catrinas, y ha registrado más de 500 observaciones de biodiversidad en plataformas científicas internacionales.
También impulsa proyectos de turismo rural, educación ambiental y avistamiento de aves, convencido de que el desarrollo de Parras debe ir de la mano de su entorno natural. “El vino es una forma de diálogo con la tierra —dice—, y el territorio te responde si lo escuchas con respeto.”
UNA VIDA DE VÍNCULOS
La trayectoria de Adolfo Perales Huerta es un hilo que une oficios distintos bajo una misma visión. Desde los tintes naturales hasta el vino artesanal, su obra busca reconciliar la ciencia con la sensibilidad, el trabajo con la naturaleza y la memoria con el futuro.
Su historia encarna lo que representa Parras para quienes nacen aquí: un lugar donde la tradición no es un ancla, sino una raíz que sostiene el vuelo. “Cada vez que abro una botella de Fuque, siento que regreso a la casa de mi infancia, al marco de aquella puerta desde donde veía pasar a los fabriqueros. Es el mismo impulso, solo que ahora el uniforme es otro y el sueño sigue caminando.”