Intérpretes de distintas agrupaciones se reunieron para celebrar a Santa Cecilia con misa y convivencia, destacando su trayectoria, el apoyo del público y el valor cultural del gremio filarmónico
Karla Cortez
LA PRENSA
La Región Carbonífera volvió a vibrar este sábado 22 de noviembre, no por un escenario iluminado o una tocada multitudinaria, sino por el encuentro más íntimo y significativo para quienes han hecho de la música su manera de existir. Los músicos celebraron anticipadamente el Día de Santa Cecilia, patrona de los filarmónicos, en una jornada donde la fe, el agradecimiento y el reencuentro fueron los protagonistas.
La mañana comenzó como dicta la tradición: con las mañanitas interpretadas por agrupaciones locales que, más que afinar instrumentos, afinan la memoria de su propio camino. Después, los músicos se dirigieron a la Parroquia de Guadalupe, donde una misa especialmente dedicada a ellos marcó el tono espiritual de la celebración. Ahí, entre violines, guitarras y voces que normalmente animan fiestas y serenatas, se escucharon plegarias por trabajo, salud y caminos que apenas comienzan.
Al término de la ceremonia religiosa, el gremio se reunió en una comida donde lo importante no fueron los discursos, sino la convivencia. Músicos de distintas generaciones compartieron mesa, anécdotas, aprendizajes y ese sentido de hermandad que solo quienes se dedican al mismo oficio comprenden.
Entre los presentes estuvieron Francisco Alarcón, integrante del Sindicato de Filarmónicos y miembro de la Comisión de Negociación, y Luis Mario Ríos, ambos referentes en la región. Reconocieron que este día tiene un peso especial porque permite reunir a mariachis, solistas, compositores e instrumentistas que, durante el año, rara vez coinciden. Para muchos, esta celebración funciona como una pausa necesaria para recordar por qué eligieron la música y cómo han logrado sostenerse en un gremio que exige talento, resiliencia y una profunda vocación.
Alarcón y Ríos también aprovecharon para agradecer al público que ha apoyado sus carreras, especialmente en los momentos difíciles. Ese respaldo, dijeron, ha sido clave para mantener vivas las agrupaciones, conservar las tradiciones filarmónicas y seguir construyendo historias a través de cada interpretación.
El encuentro dejó espacio también para hablar del futuro. Los músicos enviaron un mensaje directo a las nuevas generaciones: prepararse, persistir y no dejar que los obstáculos apaguen sus proyectos. Recordaron que detrás de cada canción hay horas de ensayo, sacrificios y un compromiso que pocas veces se ve desde afuera.
Como parte de la celebración, Francisco Alarcón emitió una felicitación a todos sus colegas, reconociendo el esfuerzo colectivo que se renueva año tras año y que sostiene un legado cultural que forma parte del corazón de la región.