Ni el frío nocturno ni las horas de camino desanimaron a quienes viajaron para aprovechar rebajas y ofertas que se ofrecieron en la ciudad texana
Ulises Cruz
LA PRENSA
EAGLE PASS, TEXAS.- El arranque de la temporada navideña dejó una escena ya tradicional, pero no por ello menos sorprendente: miles de compradores mexicanos cruzaron desde la madrugada la frontera para abarrotar las tiendas de Eagle Pass durante el Viernes Negro. Entre cobijas, termos de café y conversaciones entre familias que hicieron del frío nocturno parte del ritual, la fila frente al Walmart Superstore Center comenzó a formarse incluso antes de que el reloj marcara las 10 de la noche del jueves.
Para cuando la tienda abrió sus puertas a las 6:00 de la mañana, casi 500 personas ya esperaban impacientes el acceso. Muchos venían desde distintas ciudades de Coahuila —Torreón, Zaragoza, Piedras Negras, Monclova, Sabinas, Allende y Saltillo— y otros desde estados vecinos, todos con el mismo objetivo: asegurarse las mejores ofertas de inicio de temporada.
Entre los primeros en la fila estaba una familia originaria de Torreón, quienes después de manejar más de ocho horas aseguraron que el viaje se justifica por los precios y la calidad de los productos. “Aquí sí se nota la diferencia; el ahorro rinde más y encontramos cosas que allá no llegan”, comentaron mientras organizaban su lista de compras.
A unos metros, una mujer procedente de Zaragoza, Coahuila, repasaba los carritos donde llevaba lo que describió como “la compra navideña completa”: muñecas, carritos, juegos de mesa y figuras de colección. Su intención era repartir los regalos entre familiares y niños de su comunidad. “Este es el día ideal, porque realmente se consiguen precios que no vuelves a ver en todo el año”, dijo.
Más tarde, una madre de familia de Piedras Negras cruzó también desde temprano, pero con una ventaja inesperada: “No hubo tanta fila en el puente, así que llegamos rápido. Aprovechamos para comprar electrodomésticos, cosas para la cocina y juguetes para mis nietos”. Mientras comparaba cajas, aseguró que este es el viaje que siempre marca el inicio real de su Navidad.
Dentro de la tienda, el departamento de electrónica fue el epicentro del movimiento. Televisores, consolas y dispositivos portátiles se volvieron el principal objetivo de los compradores. En una de las áreas, empleados comentaron que se habían colocado “poco menos de 200 televisores”, muchos de los cuales se agotaron durante las primeras horas.
Otras secciones como ropa, calzado y accesorios también se llenaron rápido. Personal de piso señaló que aproximadamente el 80% de los compradores eran mexicanos, cifra que cada año se repite y que representa una parte vital del comercio local.
Las tiendas de Eagle Pass amanecieron con puertas abiertas desde muy temprano, y los negocios pequeños también registraron un flujo constante de visitantes. Restaurantes, gasolineras y comercios de artículos diversos vivieron su propio impulso gracias a la derrama económica que generan los consumidores mexicanos, considerada por comerciantes como la más importante del año.
La expectativa es que las ventas continúen fuertes durante todo el fin de semana y hasta el Cyber Monday, una extensión del Viernes Negro que, en conjunto, define buena parte de los ingresos anuales del comercio en esta zona fronteriza.
Para muchos de los compradores, cruzar por ofertas se ha convertido no solo en una oportunidad económica, sino en una especie de tradición familiar donde se mezclan el viaje, la convivencia y el inicio de la temporada navideña. Y este año, con filas más fluidas en los cruces internacionales y un inventario preparado para la demanda, el Viernes Negro volvió a confirmarse como uno de los momentos de mayor conexión comercial entre Eagle Pass y el norte de Coahuila.