El Líbano cuenta con 12 grupos religiosos pertenecientes al cristianismo y cuatro del islam, a los que se suman los drusos y una comunidad hoy en día mínima de judíos
Beirut. Con un encuentro interreligioso en la icónica plaza de los Mártires de Beirut, frente a una mezquita y una iglesia erigidas una al lado de la otra, el papa León XIV ayudó este lunes a tender puentes entre las fragmentadas comunidades del Líbano, hogar de 18 grupos religiosos diferentes.
Arropando al pontífice en el escenario, líderes religiosos de distintas confesiones centraron sus discursos en la importancia de la unidad y la coexistencia, amenizados por un coro infantil en el que cantantes cubiertas con el velo islámico se intercalaban con otras sin él.
En este contexto, monseñor Andre Farah, uno de los asistentes en representación de la Iglesia católica greco-melquita, invocó unas famosas palabras de Juan Pablo II. El antiguo papa reivindicó una vez que “el Líbano es un mensaje más de lo que un país”, en una frase citada anoche mismo por el presidente libanés, Joseph Aoun.
“Este es el mensaje, un mensaje de paz. El mensaje es la coexistencia entre cristianos y musulmanes de todos los grupos, y eso es lo que es importante también de la presencia de su santidad, el papa León XIV, dedicado a unir a estos segmentos diferentes de la sociedad libanesa”, destacó Farah a EFE.
Una virtud especial
Para este religioso, la diversa sociedad libanesa es como “un ramo de coloridas flores”, comentó, orgulloso de una característica que “ningún” otro país de la región tiene.
El Líbano cuenta con 12 grupos religiosos pertenecientes al cristianismo y cuatro del islam, a los que se suman los drusos y una comunidad hoy en día mínima de judíos. Sin embargo, las divisiones entre ellas, que en el pasado han incluso definidos conflictos armados, suponen un asunto sensible para el país.
Por ello, el monseñor greco-melquita decidió recitar los factores que unen a las diferentes comunidades: la humanidad, el amor fraternal, los valores morales, o vivir bajo un mismo techo y un mismo sistema.
Es el mismo mensaje que trajo el santo padre y Farah cree que la ubicación elegida para este evento interreligioso en pleno corazón capitalino no es casualidad. “Este punto escogido en el medio de la ciudad, entre la iglesia y la mezquita, refleja también esta coexistencia”, consideró.
Además, la plaza de los Mártires es un lugar emblemático clave “que acogió muchas revoluciones y logros a nivel nacional”, señaló a EFE otro de los religiosos invitados al acto, Yahya Abd al Khalee.
El espacio está dedicado a un grupo de nacionalistas que fueron ejecutados por los otomanos en 1916 y que, significativamente, incluían tanto a cristianos como a musulmanes.
También Al Khalee subrayó la “riqueza” del Líbano, pues “cuanto más crece la diversidad, más especial se vuelve algo con las diferentes experiencias de la gente y los grupos religiosos”.
Ataviado con una vestimenta aparentemente musulmana suní, evita aclarar a qué confesión representa y prefiere identificarse por la universidad a la que pertenece como “máster en relaciones islámicas y cristianas”, buscando evitar distinciones entre las fes.
POR: EL UNIVERSAL