Durante el primer domingo de Adviento se recordó que Jesús desea nacer en cada creyente y transformar su vida
Por Wendy Riojas
LA PRENSA
En la homilía del primer domingo de Adviento, el párroco de la iglesia Santiago Apóstol, Francisco Isaac Cortez, exhortó a los fieles a preparar el corazón y mantener la vigilancia espiritual ante la llegada de Cristo.
¿Qué es el Domingo de Adviento?
El domingo de Adviento marca el inicio del camino espiritual hacia la Navidad dentro de la Iglesia católica. Es un tiempo de espera y preparación en el que los fieles están llamados a renovar su corazón, vivir con vigilancia y abrirse a la esperanza. Cada uno de los cuatro domingos se simboliza con una vela en la corona de Adviento, que recuerda la importancia de la fe, la alegría y la conversión en la preparación para el nacimiento de Jesús.
Según la tradición católica, el primer domingo de Adviento invita a la vigilancia y a orientar la vida hacia la venida del Señor, mientras que el segundo domingo representa paciencia y preparación activa. Este 30 de noviembre se encendió la primera vela morada, marcando el inicio del Adviento 2025, que se extenderá hasta el 24 de diciembre.
Durante la celebración, se abordó la lectura del profeta Isaías, recordando que Dios debe ocupar el primer lugar en la vida diaria. Se subrayó también que la alegría es una característica esencial del discípulo, ya que un cristiano sin alegría puede enfrentar obstáculos en su encuentro con Dios.
“El Señor debe ser la prioridad en este primer domingo de Adviento, para preparar el corazón hacia la Navidad. El salmista dice: ‘Vayamos con alegría al encuentro del Señor’. La alegría es clave en el discípulo”, expresó el párroco.
En la segunda lectura, San Pablo exhorta a “despertar del sueño”, uno que puede ser causado por la indiferencia y el individualismo. Un corazón preparado está activo y despierto para un encuentro gozoso con Cristo. “San Pablo también dice: ‘Dejen ya las obras de las tinieblas. Revístanse de Cristo’. Vestirse de Cristo nos da identidad, mostrando lo que somos”, señaló.
En el Evangelio de San Mateo, Jesús invita a velar y estar preparados. Cortez explicó que la vigilancia no es superficial, sino una actitud consciente ante la vida, los tiempos y lo que ocurre alrededor, pues nadie sabe cuándo llegará el Señor. “Estar atentos es vigilar nuestra historia, fragilidad y humanidad, para descubrir las bondades de Dios y discernir lo que viene de Él”, dijo.
Agregó que vivir en paz implica no caer en excesos como comilonas, borracheras, lujurias o idolatría, sino permitir que Cristo reine en el corazón. “Estar preparados significa reconocer que no todo en nuestro entorno proviene de Dios, aunque Él derrama bendiciones”, afirmó.
La homilía recordó que Jesús ya nació en la historia, pero desea nacer en cada creyente, transformando su corazón en uno vigilante, activo y revestido de Cristo, capaz de superar la indiferencia, el individualismo y las prácticas que dañan la vida y la bondad.
Finalmente, se invitó a los fieles a acercarse a Cristo, quien salva y libera, y a mantener una vida de fe consciente, alegre y preparada para su encuentro.