Autoridades educativas aplicarán el reglamento que veta alimentos chatarra en planteles públicos y supervisarán festejos para evitar la entrega de dulces y pastelillos a los estudiantes
Óscar Ballesteros
LA PRENSA
Este año, las posadas escolares en los planteles públicos tendrán un giro inesperado: las tradicionales bolsitas de dulces, las frituras y los pastelillos dejarán de aparecer en las mesas festivas. No se trata de un cambio espontáneo, sino del cumplimiento estricto del reglamento que desde marzo de 2025 prohíbe la comida chatarra dentro de los centros educativos.
Abraham Segundo González, director de Servicios Educativos en la Región Centro, confirmó que diciembre ya no será excepción. Los docentes tienen la indicación de impedir el ingreso de cualquier snack procesado a las aulas, y las celebraciones serán supervisadas para que la norma se cumpla sin titubeos.
“Sabemos que diciembre llega con tamalitos, pavito y piernita, pero dentro de las escuelas vamos a regular lo más posible. No se podrán entregar bolsitas con dulces ni alimentos chatarra”, explicó el funcionario, anticipando una temporada de adaptaciones para todos.
Aunque el reglamento se acata con claridad dentro de las aulas, la línea se debilita en cuanto los padres de familia toman la batuta. Lonches no autorizados, refrigerios improvisados y posadas organizadas en salones de fiesta son parte del escenario donde la norma ya no alcanza.
“No podemos controlar lo que sucede fuera de las escuelas. Si organizan posadas en salones y ahí reparten dulces o pastel, ya no es competencia nuestra”, señaló González, reconociendo que el desafío principal no está en los maestros, sino en el entorno donde la vigilancia escolar no tiene jurisdicción.
El enfoque estrictamente sanitario divide opiniones. Nutriólogos locales coinciden en que promover hábitos saludables desde edades tempranas es indispensable, pero advierten que satanizar por completo cualquier dulce puede tener efectos no deseados.
“Lo ideal es enseñar equilibrio: sí se puede disfrutar una rebanada de pastel o una bolsita pequeña de dulces si hay educación nutricional detrás. Prohibir todo crea una relación negativa con la comida”, señaló una especialista consultada.
Las escuelas públicas cerrarán el año lectivo con celebraciones más reguladas y lejos de la costumbre azucarada que caracterizaba a las posadas infantiles. El reto será convertir estas fiestas en espacios de convivencia alegre sin perder de vista el bienestar infantil.