La Diócesis de Saltillo iniciará un recorrido espiritual de nueve años, con una réplica que visitará parroquias y comunidades rumbo al aniversario guadalupano de 2031
Liz de la Fuente
LA PRENSA
Saltillo se prepara para vivir un momento que la Iglesia local considera determinante para los próximos años: la entronización de una réplica de la Sagrada Tilma de Santa María de Guadalupe, pieza que será colocada este 12 de diciembre, al mediodía, en la Parroquia del Sagrario de la Catedral. Lejos de tratarse de un acto aislado, la ceremonia es el punto de arranque de un proyecto de largo aliento que abarcará casi una década.
La Diócesis explicó que este acontecimiento marca el inicio formal de la Novena Intercontinental Guadalupana, un periodo de preparación espiritual que se extenderá hasta 2031, año en que se cumplirán cinco siglos de las apariciones de la Virgen al indígena San Juan Diego. Desde ahora hasta esa fecha, la réplica de la Tilma recorrerá la jurisdicción eclesiástica como un símbolo que busca acercarse a las comunidades más diversas, desde familias hasta grupos parroquiales establecidos en colonias y ejidos.
En un comunicado dirigido a los fieles, las autoridades eclesiásticas expresaron su entusiasmo por recibir la imagen, invitando a la población a participar en la celebración del próximo jueves. El mensaje destaca que la llegada de la Tilma representa el inicio de un trayecto espiritual prolongado, cuya intención es fortalecer la fe a través de encuentros comunitarios y momentos de oración compartida.
El lema que acompañará esta etapa —“Una Tilma, Un Corazón y Una Misión”— pretende guiar el tránsito de la imagen por la diócesis. La réplica visitará parroquias, capillas y comunidades con el propósito de generar espacios de convivencia espiritual y de reflexión colectiva. Los organizadores señalan que el recorrido permitirá que la figura de la Virgen esté presente en distintos ámbitos de la vida cotidiana, como un recordatorio de unidad en tiempos complejos.
La convocatoria también invita a las familias a abrir sus puertas a la peregrinación diocesana durante los próximos años. La intención central es que cada visita propicie momentos de encuentro, motivación y renovación de la misión evangelizadora, acorde con el espíritu que la Iglesia local desea impulsar rumbo al 2031.