Ante los retos actuales, familias saltillenses recurren a platillos sencillos que realzan el sentido de las tradiciones decembrinas y fortalecen la convivencia durante la Nochebuena
Liz de la Fuente
LA PRENSA
Ante los retos económicos propios de la temporada, amas de casa a modificaron la forma en que preparan la cena de Nochebuena, recurriendo al ingenio y a opciones accesibles para mantener viva la convivencia familiar.
Con recursos reducidos o ajustados, las familias optaron por platillos que se encuentran a su alcance, priorizando el significado de la celebración sobre el tipo de comida que se lleva a la mesa. Entre las opciones más consideradas se encuentra la pierna de puerco, así como tamales, espagueti, ensalada navideña, puré, ensalada dulce, pollo ya preparado, menudo y costillal, de acuerdo con lo que cada hogar puede costear.
Algunas amas de casa señalaron que comprar pollo ya cocinado representa una alternativa más económica frente al aumento de precios en los insumos, mientras que otras decidieron reducir cantidades o adaptar la preparación de los alimentos, incluso utilizando papel aluminio para elaborar tamales como medida de ahorro.
Doña Antonia explicó que, aunque los costos son elevados, lo más importante es compartir la fecha en familia y conservar la salud. En su caso, la celebración será sencilla debido a la condición médica de su esposo, quien presenta problemas respiratorios que le impiden salir de casa, por lo que la Nochebuena se limitará a una convivencia tranquila entre ambos.
En otros hogares, el gasto se distribuye entre familiares mediante cooperación, especialmente en familias numerosas, algunas integradas por alrededor de 10 hijos, donde se busca completar la cena con lo indispensable ante el alto costo de los productos.
Más allá del menú, las familias coincidieron en que el valor principal de la Nochebuena radica en la unión entre padres, hijos y nietos, así como en recordar el significado religioso de la fecha, celebrando el nacimiento de Jesucristo, aun cuando la cena sea modesta.
La situación económica ha llevado a replantear tradiciones, pero no ha frenado el deseo de reunirse y disfrutar en familia, demostrando que, aun con poco, la celebración mantiene su sentido cuando se comparte en compañía y con salud.