Por Mariana Muñoz Z.
La Prensa
CUATRO CIÉNEGAS, COAHUILA.- Valentina Treviño y José Ramón Martínez celebraron su boda al estilo country, en las Minas de Mármol, en Cuatro Ciénegas, Coahuila.
La pareja considera que no tienen una relación tradicional, pues de los 10 años que duraron como novios, siete fueron a distancia, lo que los hizo valorar su presencia, tiempo y espacio juntos.
Mientras que José Ramón Martínez vivía en Miami, ella radicaba en la Ciudad de México y, luego de una primera cita, la cual surgió debido a que ella viajó a Florida por trabajo, hicieron click y, a partir de esa ocasión, comenzaron a salir.
«Nos hicimos novios un 20 de agosto de 2015, en un diner, en Las Vegas, a las 6 de la mañana. Ya llevábamos un tiempo viéndonos y le dije que me tenía que preguntar porque así son las cosas en Oaxaca, de donde vengo», relató Valentina Treviño.
Esta década que compartieron como pareja la describen como divertida y diferente, pues viajaban mucho; cada vez que se veían, era con emoción y trataban de sacarle el máximo provecho al tiempo que pasaban con el otro, el cual era poco.
Además, ambos estaban convencidos de que querían compartir su vida, pero sin contraer nupcias, hasta que, de pronto, un día cambió su forma de pensar y decidieron organizar la boda de sus sueños.
«Teníamos dos años de vivir en unión libre y un día se me ocurrió decirle: ‘oye, te tengo un plan: hay que casarnos’; él se atacó de risa y contestó que sí. A partir de entonces, empezamos con la idea, planeamos una ceremonia en Las Vegas y, una semana antes de ese viaje, me dio el anillo de compromiso, lo cual no esperaba», platicó Valentina Treviño, publirrelacionista
Luego de su enlace en «La Ciudad del Pecado» junto a sus mejores amigos, tuvieron una ceremonia espiritual en Oaxaca, basada en la cultura zapoteca y que resaltó la importancia y lo bonito que es la unión entre dos personas que se aman.
Y, posteriormente, festejaron su gran día con una boda en Cuatro Ciénegas, Coahuila, la cual estuvo impregnada de la personalidad de ambos y resultó ser tal y como la soñaron, ya que eligieron las Minas de Mármol, un espacio en el que el desierto les obsequió paisajes impactantes mientras se daban el sí.
«Realizarla en un lugar tan mágico, pero tan complicado a la vez, lo hizo un reto grande y diferente, al igual que la historia de nuestra relación, lo cual lo convirtió en el spot perfecto. Tener a tanta gente que nos quiere, dispuesta a ayudar y ser parte fue una gran bendición, ya que agregaron una personalización al evento que se notó en la vibra», contó José Ramón Martínez.
Con un estilo campestre, sombrero y botas vaqueras, la pareja recibió a sus invitados, quienes se dedicaron a gozar de cada uno de los detalles que ofrecieron.
Cynthia Grajales y Neto Soberanes
«Un momento icónico fue que contratamos a un grupo de música country para la cena, nosotros armamos la playlist que queríamos que tocaran y quitamos ‘El Ratón Vaquero’ y ‘Payaso de Rodeo’, las cuales terminaron interpretando», declaró Valentina Treviño, también diseñadora de eventos.
«Fue muy chistoso que, en la primera canción, la mayoría se emocionó y, en la segunda, absolutamente todos s pararon a bailar, lo cual sucedió antes de que se abriera la pista».
Luis Enrique Pérez
Asimismo, José Ramón Martínez agregó que otros de los instantes que lo marcaron fueron el baile de recién casados con el tema «Open Season», de Josef Salvat, mientras proyectaban un video mapping de su historia y cuando su mamá, Carmen Servín, se paró a bailar sola, de felicidad, durante el banquete.