Ante los altos costos que representa el último y el primer convivio del año, los monclovenses recurren a la cooperación familiar para mantener viva la tradición sin sacrificar el patrimonio
Por Wendy Riojas
LA PRENSA
La tradición de la cena de Año Nuevo enfrenta este 2026 un duro rival: la inflación. Las familias monclovenses reportan un gasto promedio de entre 2 y 3 mil pesos para la celebración, cifra que puede aumentar de acuerdo al número de invitados, lo que ha obligado a los ciudadanos a ser creativos para no dejar pasar la fecha desapercibida.
LA ESTRATEGIA DE UNIDAD Ante los incrementos en la canasta básica, la modalidad “de traje” (donde cada integrante aporta un platillo) se ha vuelto la regla y no la excepción.
Lidia Esparza Ríos, como matriarca, explica que en su hogar la carga se reparte entre cinco mujeres: “Cada quien lleva algo; menudito, pozole o tamalitos. Así, cada una gasta unos 500 pesos y no le pega tanto a una sola”, comenta.
AHORRO Y PENSIÓN Para los adultos mayores, el reto es mayor. José Rodríguez Bernal, de 73 años, comparte que él y su esposa dependen de su pensión y apoyos federales. “A mi edad ya no me dan trabajo; ahorramos poco a poco para pasarla bien, porque es una vez al año, pero siempre buscando gastar lo menos posible”, señala José, quien estima un gasto de 2 mil pesos para sus tamales y carnita asada.
De igual forma, Luis Alejandro Chávez confirma que la clave este año ha sido la complementación familiar: mientras ellos preparan los tamales y frijoles charros, otros parientes llevan el resto del banquete para amortiguar el impacto económico superior a los 2 mil pesos.