Compras de último momento provocan largas filas, alta demanda de alimentos y bebidas
Liz de la Fuente
LA PRENSA
Saltillo vivió un cierre de año marcado por un notable dinamismo comercial. En el último día del calendario, supermercados, tiendas departamentales y comercios de abarrotes registraron una afluencia constante de clientes, impulsada por cientos de personas que acudieron a realizar compras de último momento para la tradicional cena de Año Nuevo.
Desde las primeras horas de la mañana, los establecimientos comenzaron a mostrar un movimiento inusual. Pasillos llenos, carritos repletos y una circulación permanente de consumidores reflejaron la prisa por adquirir alimentos, bebidas y diversos productos necesarios para la celebración. La escena se repitió en distintos puntos de la ciudad, con mayor intensidad en las tiendas de autoservicio pertenecientes a grandes cadenas comerciales.
El alto volumen de compradores derivó en extensas filas en las cajas registradoras, lo que provocó demoras en la atención. Aun así, el flujo de personas no disminuyó conforme avanzó el día. Aunque la llegada del Año Nuevo todavía se encontraba a varias horas de distancia, la actividad comercial se mantuvo constante, evidenciando la preferencia de una parte significativa de la población por dejar estas adquisiciones para el cierre del año.
El movimiento observado dejó la impresión de un consumo sólido y de una derrama económica importante en la capital coahuilense. Comerciantes señalaron que la jornada representó uno de los picos de ventas más relevantes del periodo decembrino, especialmente en rubros relacionados con alimentos y bebidas, artículos que concentran la mayor demanda en estas fechas.
Sin embargo, junto con el dinamismo comercial surgió también un mensaje de cautela. Comerciantes y especialistas en finanzas personales recordaron que el inicio del año suele traer consigo ajustes en la economía familiar, como pagos pendientes, incremento en algunos gastos y la necesidad de reorganizar el presupuesto. En ese sentido, exhortaron a la ciudadanía a mantener un manejo responsable del dinero y a no comprometer en exceso los ingresos futuros.
La recomendación se centró en anticipar la llamada cuesta de enero, un periodo que tradicionalmente representa un reto para las finanzas domésticas. Administrar con cuidado el gasto realizado en celebraciones y priorizar compromisos esenciales fueron algunos de los consejos planteados para iniciar el nuevo año sin presiones económicas innecesarias.
Así, Saltillo despidió el año entre anaqueles llenos, cajas saturadas y un ambiente de celebración, pero también con el recordatorio de que, tras la fiesta, la disciplina financiera resulta clave para afrontar con estabilidad los primeros meses del nuevo ciclo.