Realizan primera audiencia del matricida de saltillo
Con una perturbadora declaración, fue vinculado a proceso por la Jueza de Control determinó que existían elementos suficientes para continuar el proceso penal
Liz de la Fuente
LA PRENSA
La mañana aún no amanecía del todo cuando los gritos rompieron la calma en un condominio de la colonia Conquistadores. “¡Salvador, me estás haciendo daño!”, se escuchó desde el interior de una vivienda en planta baja. Minutos después, el silencio. Para entonces, la vida de María Esther Amalla Narro ya se apagaba a manos de su propio hijo.
Los hechos, reconstruidos por el Ministerio Público durante la audiencia inicial, describen una agresión prolongada y violenta. De acuerdo con la investigación, Jesús Salvador N golpeó a su madre y posteriormente la asfixió con una prenda de vestir, en un ataque que las autoridades calificaron como cometido con ventaja y brutal ferocidad.
La secuencia previa al crimen quedó documentada a través de llamadas de auxilio y testimonios vecinales. Esther Selene Amalla Narro, hija de la víctima, relató que a las 05:58 horas recibió una llamada de su madre, quien le pidió ayuda al informarle que Salvador la estaba atacando. En ese momento, María Esther aprovechó que su hijo había salido del domicilio para comunicarse, pues él intentaba quitarle el teléfono.
Selene le recomendó no permitirle la entrada si regresaba. Sin embargo, cerca de media hora después, a las 06:38, volvió a recibir otra llamada. Esta vez, su madre le dijo que Salvador había regresado y que pretendía golpearla de nuevo. La petición fue clara: necesitaba que fueran por ella.
A las 07:20 horas, los vecinos comenzaron a escuchar los gritos provenientes del departamento. Reconocieron la voz de la mujer y distinguieron palabras de auxilio antes de escuchar golpes. Poco después, el silencio absoluto. Alarmada, una vecina decidió llamar a Selene para advertirle lo que estaba ocurriendo. Eran las 07:26 horas.
Selene y su esposo, Eduardo, llegaron al lugar alrededor de las 07:40 horas. El domicilio estaba cerrado, pero una ventana se encontraba entreabierta. Al abrirla y entrar, la escena fue devastadora: Salvador estaba hincado sobre el cuerpo de su madre, estrangulándola con un vestido manchado de sangre. Al notar la presencia de su hermana y su cuñado, el agresor los amenazó.
Según consta en la carpeta de investigación, Salvador pronunció frases en las que aseguró haber “hecho un favor” a su madre y manifestó su intención de asegurarse de que estuviera muerta antes de huir. Ante el riesgo inminente, Eduardo ingresó por la ventana, lo separó del cuerpo de María Esther y lo empujó hacia una recámara, donde logró contenerlo mientras Selene solicitaba auxilio al 911.
María Esther yacía sin vida en el piso de la cocina. Desde el cuarto donde fue retenido, Salvador continuó gritando y amenazando a su hermana para que lo dejara escapar, de acuerdo con los testimonios presentados ante la autoridad judicial.
Durante la audiencia inicial también se expuso el contexto personal del imputado. Selene declaró que su hermano estuvo desaparecido durante un año, entre 2010 y 2011, y que al regresar a Saltillo dijo haber estado en Guadalajara. Desde entonces, presentó problemas graves de adicción al cristal y la marihuana, con múltiples ingresos a centros de rehabilitación. Además, existían antecedentes de agresiones previas contra su madre cuando se encontraba bajo los efectos de las drogas.
Con base en los datos de prueba, declaraciones de testigos y la relatoría ministerial, la Jueza de Control determinó que existían elementos suficientes para continuar el proceso penal. La defensa no controvirtió la evidencia presentada.
Al término de la audiencia, la jueza dictó auto de vinculación a proceso contra Jesús Salvador N por el delito de matricidio agravado, concedió un plazo de tres meses para la investigación complementaria e impuso la prisión preventiva justificada como medida cautelar, por lo que el imputado permanecerá internado en el centro penitenciario.