Elementos de Bomberos y Protección Civil llegaron a tiempo, logrando contener las llamas
Manolo Acosta
LA PRENSA
La calma nocturna de la colonia Mirador Guadalupe se quebró abruptamente cuando un hogar estuvo a punto de desaparecer entre llamas nacidas del conflicto emocional, una discusión de pareja escaló a un acto extremo que movilizó a bomberos, rescatistas y policías, y dejó a una familia al borde de la tragedia.
Minutos antes de la medianoche, vecinos observaron humo salir del domicilio marcado con el número 815 de la calle Lucio Blanco, en una de las recámaras, el fuego avanzaba sobre un colchón, alimentado por cerillos y por un impulso que, según versiones, estuvo marcado por el coraje y los celos. La amenaza era real: el incendio podía propagarse al resto de la vivienda.
Elementos del Cuerpo de Bomberos y de Protección Civil arribaron con rapidez y lograron contener las llamas antes de que alcanzaran mayores dimensiones, las maniobras evitaron daños estructurales graves y, sobre todo, posibles pérdidas humanas, pues no se reportaron personas lesionadas durante el incidente.
El padre de familia, identificado como Mario Alberto, relató a las autoridades que su esposa, San Juanita Elizabeth, habría iniciado el fuego de manera intencional, al comprender la magnitud del riesgo, pidió auxilio de inmediato, una decisión que resultó clave para impedir consecuencias irreversibles.
Sin embargo, cuando las unidades de emergencia y la Policía Municipal llegaron al sitio, la presunta responsable ya no se encontraba en el lugar, elementos policiacos desplegaron un operativo de búsqueda por calles cercanas y zonas aledañas.
El hecho deja al descubierto cómo los conflictos personales pueden transformarse en emergencias públicas en cuestión de minutos, también subraya la importancia de la intervención oportuna y del llamado a la calma, antes de que una decisión impulsiva convierta un problema doméstico en una posible tragedia.