Elvia Morales/ Cronista de Parras de la Fuente
El origen de este festejo se remonta a los primeros asentamientos coloniales en la región lagunera, mucho antes de la conformación formal de los municipios que hoy integran esta zona del estado.
De acuerdo con referencias históricas, previo a la fundación de la Misión de Santa María de las Parras, se estableció San Juan de Casta —hoy conocido como León Guzmán—, comunidad que pertenece actualmente al municipio de Lerdo, Durango.
Durante ese periodo, las rutas que comunicaban San Juan de Casta con el valle de Parras eran utilizadas constantemente para el traslado de personas, mercancías y ganado. Dichos senderos atravesaban los terrenos que hoy conforman el municipio de Viesca; no obstante, en aquel entonces la localidad aún no había sido fundada, por lo que el tránsito se realizaba a través de parajes naturales y despoblados.
Con el paso del tiempo y la posterior fundación de Viesca, estos antiguos caminos se consolidaron como arterias tradicionales de comunicación. El tránsito a caballo se mantuvo durante generaciones, convirtiéndose en una práctica recurrente que fortaleció los lazos entre los pobladores regionales.
Esta continuidad histórica dio origen, décadas más tarde, a recorridos organizados que buscaban rememorar el trayecto de los pioneros, preservar la tradición ecuestre y honrar la memoria de la región.
De esta manera, aquellos caminos coloniales se transformaron en el antecedente directo de la actual Cabalgata Viesca–Parras, una celebración que mantiene vivo el legado cultural del noreste de Coahuila y la Comarca Lagunera.