La conmemoración por un aniversario más de su formación episcopal implicó el orar a Dios por sabiduría prudencia, paciencia y fortaleza para seguir con su labor
Por Alejandro Martínez
La Prensa
SALTILLO, COAHUILA.- El Obispo Hilario González García conmemoró su onceavo aniversario de Ordenación Episcopal en Saltillo, Coahuila, con una misa en la Catedral de Santiago. Durante la celebración, el Obispo imploró a Dios por sabiduría, prudencia, paciencia y fortaleza para continuar su labor evangelizadora y atraer a aquellos que se encuentran fuera de la Iglesia Católica.
En su homilía, el Obispo González García destacó la necesidad de integrar a más personas al “redil del Señor”, reconociendo que aún hay muchas “ovejas” que no se sienten llamadas o atraídas a formar parte de la comunidad. Subrayó la importancia de la labor pastoral, la evangelización y la catequesis para convertir a más individuos en discípulos y misioneros.
El Obispo también hizo hincapié en la necesidad de atender mejor a los miembros actuales de la Iglesia, a pesar de la gran cantidad de feligreses. En un momento personal, solicitó fortaleza para continuar su trabajo al frente de la Diócesis de Saltillo, afirmando su pertenencia al Señor y su deseo de ser figura y transfiguración de Jesús en su ministerio episcopal.
Asimismo, mencionó que en su ministerio ha buscado promover la unidad de los cristianos y el diálogo con otras confesiones y religiones, aunque admitió haber enfrentado la tentación de caer en la comodidad y la rutina diaria. A la misa asistieron sacerdotes, religiosas y feligreses.
Monseñor Hilario González nació en Monterrey, Nuevo León, en 1965, se graduó como ingeniero en Computación Administrativa y después ingresó al Seminario de la Arquidiócesis de Monterrey, para obtener la ordenación sacerdotal el 15 de agosto de 1995.
Dentro de su carrera pastoral, desarrollada completamente en Nuevo León, González García ha sido, entre otros cargos, rector del Seminario de Monterrey, coordinador de Seminarios Menores, secretario Ejecutivo de la Comisión Episcopal para el Diálogo Interreligioso y Comunión; y en 2014 fue nombrado obispo de Linares por el papa Francisco, cargo que había ocupado hasta su llegada a la Diócesis de Saltillo el 21 de noviembre del año 2020.