La construcción del año 600 tiene elementos escultóricos y pintura mural con representaciones simbólicas asociadas al poder, la muerte e inscripciones calendáricas
Detalle del búho ubicado en la entrada de la tumba; debajo del pico se encuentra la imagen de un personaje al que probablemente se dedicó.
Un equipo interdisciplinario del Centro INAH Oaxaca realiza labores de conservación, protección e investigación.
Latinus
Por Latinus
EFE.- Por el alto nivel de conservación de sus elementos escultóricos y sus pinturas murales, el gobierno de México considera que la tumba zapoteca del año 600 encontrada en Oaxaca es el hallazgo arqueológico “más relevante de la última década”.
Así fue como la presidenta Claudia Sheinbaum se refirió a este descubrimiento en su conferencia matutina de este viernes, donde además dijo que se trata de una muestra de la “grandeza milenaria” del país.
Por su parte, la Secretaría de Cultura señaló que, por su riqueza arquitectónica y pictórica, la tumba, localizada en el Cerro de la Cantera —en la localidad oaxaqueña de San Pablo Huitzo—, aporta información de alto valor sobre la organización social, los rituales funerarios y la cosmovisión de la civilización zapoteca.
Escultura y pintura con poder simbólico
En un comunicado, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) señala que en la tumba hay “elementos escultóricos y pintura mural, entre ellos representaciones simbólicas asociadas al poder y a la muerte, así como frisos y lápidas con inscripciones calendáricas, lo que lo sitúa entre los descubrimientos más significativos del patrimonio arqueológico nacional”.
“Un búho, ave que en la cosmovisión zapoteca simboliza la noche y la muerte, decora la entrada de la antecámara; su pico cubre el rostro estucado y pintado de un señor zapoteca, posible retrato del antepasado al que estuvo dedicada la tumba, y al que sus descendientes recurrían como intercesor con las divinidades”, añade el INAH.
la tumba zapoteca está siendo analizada por expertos del INAH Oaxaca
El comunicado destaca que en el interior de la tumba hay un dintel cuyas lápidas de piedra tienen grabaciones con nombres calendáricos, “mientras que las figuras de un hombre y de una mujer ataviados con tocados y artefactos en ambas manos, quizás los guardianes del lugar, aparecen labradas en las jambas (las estructuras a los lados de la entrada)”.
Las paredes de la cámara funeraria conservan muestras de “una extraordinaria pintura mural, en colores ocre, blanco, verde, rojo y azul: una procesión de personajes que cargan bolsas de copal y caminan en dirección a la entrada”.
Añaden que un equipo interdisciplinario del Centro INAH Oaxaca realiza labores de conservación, protección e investigación del inmueble, incluyendo la estabilización de la pintura mural, cuyo estado es delicado debido a la presencia de raíces, insectos y a cambios abruptos en las condiciones ambientales.
En paralelo, se desarrollan análisis cerámicos, iconográficos y epigráficos, además de estudios de antropología física, para profundizar en los rituales, símbolos y prácticas funerarias asociadas.