Un gran producto, que vale la pena degustar en este 2026, orgullo en la manufactura de la vitivinícola Don Leo de Parras de la Fuente, ganador de múltiples concursos
Por: Antonio Laveaga
La Prensa
Pues sí, el tiempo vuela: como cada año, hago mis deseos bebibles. Por ser un poco retrasado, ahora la carta es al Niño Dios, pero para hijos de Baco o Dionisio.
Ya no sé si es la edad, pero siento que este año va más rápido que los anteriores y, por lo mismo, me adelanté a probar uno de los vinos que tenía ganas de degustar: Clos Roquète – Châteauneuf-du-Pape Blanc. Se producen en pequeñas cantidades los vinos blancos del Castillo Nuevo del Papa y, por lo mismo, quería paladear uno de ellos. Un vino con aromas y sabores a los que no estamos acostumbrados, elaborado con uvas 33% Roussanne, 33% Clairette y 34% Grenache Blanc. Complejo y largo en boca; vale la pena degustarlo.
Sigo con más etiquetas a degustar: Stellar. Este es un vino de postre que manufactura la vitivinícola Don Leo, en Parras, Coahuila. Don Leo se hizo famoso de manera masiva porque, en un prestigiado concurso, su Cabernet Sauvignon ganó como el mejor del mundo. Muy bueno, por cierto. Conozco la bodega y puedo decir que son escrupulosos en la calidad, el sabor y otros factores como la limpieza, que apuesto puedes comer en el suelo con toda la confianza. Stellar, por ser cosecha tardía, se presenta como un digestivo y es un ensamblaje de las uvas Chardonnay, Sauvignon Blanc, Semillón y Gewürztraminer. A probarlo.

Ahora me voy por un español: Oller del Mas Especial Carinyena, de Cataluña. Tinto ecológico que en cada añada es de edición limitada; la 2018 fue de 642 botellas. Uva cariñena que, para mí, es difícil encontrar al 100% bien hecha. Vino escaso, para pocos, que ya comprometí a un amigo que la tiene en su cava para que lo comparta.
No sé la razón, pero siento que la importación y, por ende, el consumo de los vinos australianos ha venido a la baja en nuestra Ciudad. Por lo mismo, quiero revisitar el más renombrado e icónico Penfolds Grange, hecho principalmente de uva Shiraz y, en algunas añadas, con tintes de Cabernet Sauvignon, provenientes de diferentes viñedos como Barossa, McLaren, Coonawarra y Clare Valley. Excelente vino que ya es considerado tesoro patrimonial en ese país, con gran capacidad de envejecimiento. Y como para meterle hay que sacarle, pues hay que romper el cochinito para que se nos haga beberlo.
Vámonos por un whisky, o más bien una serie de tres etiquetas. Gracias a un grupo de whiskeros, los que lo conformamos hemos bebido excelentes aguas de vida. La vara se puso muy alta el año pasado y en este hay grandes expectativas. La marca con la que ya amenazó Pablo, el H. organizador, con que empezaremos es un Scotch: Glendronach, un Single Malt de Highlands, en sus presentaciones Ode to the Embers (Oda a las brasas), Ode to the Valley (Oda al valle) y Ode to the Dark (Oda a la oscuridad). Ahora sí, a diferencia de político popular, no tengo otros; si no, se los compartiría.
Me voy hasta Jalisco. Altos Norte, vinícola ubicada en Encarnación de Díaz, hace vinos naturales y artesanales. José Miguel y Karim, esposos y propietarios de la bodega, están haciendo bien las cosas, al grado de que sus productos ya han obtenido varias medallas y los están exponiendo en ferias internacionales. He probado la mayoría de sus productos y, aun cuando no soy gran fan de la categoría de los vinos naturales, estos me han ido convenciendo. De ellos quiero degustar Zafado Rosado 2024, que el año pasado obtuvo 95 puntos en la guía Catadores del Vino Mexicano.
Ya les platicaré y ya se la saben: no me hablen de usted si somos casi de la edad.