Casa Montaña de Torreón, Coahuila, recibe la encomienda de reconstruir el emblemático edificio en el Centro de Monterrey
Por: Elena S. Gaytán
La Prensa
Los 30 vitrales del emblemático Templo San José de Monterrey, en el Centro de la Ciudad, están bajo restauración y se espera que estén listos en seis meses, anunció ayer Melissa Segura, Secretaria de Cultura de Nuevo León, dependencia encargada del proyecto.
Los trabajos están a cargo de la empresa Casa Montaña, de Torreón, Coahuila, responsable también de la restauración de los vitrales dañados del Palacio de Gobierno de Nuevo León, la cual concluyó en 2023.
El proyecto tendrá un costo de 1 millón de pesos y cuenta con el apoyo del Fideicomiso para la Conservación del Patrimonio Cultural de Nuevo León (Fidecultural).
Actualmente se realizan labores de conservación en la fachada principal, y la intervención abarcará la nave lateral, la cúpula, los rosetones y las capillas.
Se contempla la sustitución de piezas rotas, resane, remasticado y soldaduras.
Los vitrales también tendrán una limpieza total, señaló Fernando Montaña, de la casa restauradora.
“Estamos desmontando sección por sección, porque hay que revisar estructuralmente si no están desoldadas las uniones que comprometan la estabilidad de la pieza.
“Se baja la pieza, se lava por ambos lados y se checan todas las intersecciones, y si es necesario se soldan”.
También serán revisadas las estructuras principales de metal para descartar oxidación o daños.
Algunas de las obras, que narran pasajes bíblicos de San José, han tenido desprendimiento de la pintura, indicó Montaña.
El restaurador explicó que en la elaboración se utilizan pinturas minerales vitrificadas en horno a más de mil 200 grados Fahrenheit.
“Por ahí encontramos algunos rostros o ropajes donde sí está bien integrada la pintura y en otras piezas está botada, entonces sí encontramos en todos los vitrales detalles que podemos ir resolviendo, reintegrando y volviendo a pintar y hornear las piezas que son necesarias”.
La construcción del Templo San José inició en 1945 sobre la calle 15 de Mayo, con el impulso del entonces Arzobispo Guillermo Trishler. Es posible que los vitrales, la mayoría sin autor confirmado, fueran creados en esa época.
“No tenemos el autor en la mayoría, así que esperamos que a lo mejor con la limpieza salga alguna firma”, añadió Montaña.
Al anuncio acudieron Alejandro Rodríguez, Subsecretario de Participación y Diversidad Cultural; Carmen Junco, vocal ciudadana de Fidecultural, y Ana Cristina Mancillas, Coordinadora de Patrimonio Cultural de la dependencia estatal.
También asistió el sacerdote Fernando Vaquera, Rector del Templo, quien solicitó la restauración con el fideicomiso.