Gracias a su mano de obra calificada, la planta atrae proyectos de Acuña y Allende para proteger el empleo de cientos de familias; inician este año la producción de nuevos modelos Ford
Por: María Rodríguez y Karla Cortez
LA PRENSA
SABINAS, COAHUILA. – En un contexto donde la industria automotriz global enfrenta uno de los periodos más complejos de la década, la planta Magna Sabinas ha emergido como un referente de estabilidad y estrategia. Gracias a una agresiva reconfiguración operativa, la empresa no solo ha logrado mantener su plantilla base de 950 trabajadores, sino que ha atraído nuevas líneas de producción que originalmente estaban destinadas a otras zonas del estado.
Juan Carlos Rodríguez Garza, directivo de la compañía, explicó que la clave de esta permanencia reside en la confianza que el corporativo tiene en la mano de obra de Sabinas, la cual acumula más de 25 años de experiencia técnica.
Esta ventaja competitiva permitió que la planta absorbiera proyectos de los complejos de Acuña y Allende, asegurando así la continuidad de sus operaciones frente a la incertidumbre del mercado internacional.
EL “EFECTO DOMINÓ” Y LA RESPUESTA DE SABINAS
La industria automotriz funciona como un engranaje de precisión donde la reducción de volumen en las grandes armadoras, como General Motors, suele generar un impacto inmediato en los proveedores.
Rodríguez Garza detalló que el recorte de casi 1,900 plazas en otras redes vinculadas a GM ha causado una contracción en la cadena de suministro que afecta hasta siete estaciones previas a la fabricación de un vehículo.
Sin embargo, Magna Sabinas ha logrado blindarse ante este fenómeno al mantener una alianza estratégica y exclusiva con la plataforma Ford.
La llegada de una nueva versión de un modelo actual y la incorporación de un “carro nuevo” que no estaba planeado para esta sede, fungen ahora como un escudo protector para la economía de cientos de familias sabinenses.
COMPROMISO CON EL CAPITAL HUMANO
La dirección de la planta enfatizó que cualquier movimiento en la estructura laboral responde estrictamente a la conclusión de ciclos productivos y no a una falta de viabilidad.
Bajo esta visión, se confirmó un ajuste técnico del 10 por ciento de la plantilla debido al cierre de un proyecto específico. No obstante, lejos de ser una despedida definitiva, la empresa mantiene los expedientes abiertos con la proyección de reactivar dicho proyecto y reincorporar a las 90 personas finiquitadas a finales de este mismo 2026.